En Barcelona ciudad no hiela: aquí la cubierta no se pone por el invierno
Las medias del Meteocat de la estación de Barcelona-el Raval (serie 2010-2025) dan un perfil que no se repite en ningún otro punto de la provincia: 0,0 días de helada al año y 98,3 noches tropicales, con mínima por encima de 20 °C. Son el doble que en Cabrils, en la costa del Maresme, y casi diez veces las 9,9 de Sabadell, en el Vallès. La humedad relativa media es del 63,8 %, la más baja de las seis estaciones comparadas. Traducido a piscina: la temporada de baño aquí no la corta el frío. La cortan otras dos cosas.
El agua que se va y la que llega de golpe
La primera es la evaporación, que con noches templadas y aire seco no para ni en septiembre. La segunda es la suciedad: la propia serie del Raval registra 83,3 mm de lluvia en una sola hora en septiembre, y esa tromba de final de verano arrastra al vaso el polvo y el polen que llevaban semanas en el aire. La Agència Catalana de l’Aigua lo recoge en su guía oficial de ahorro doméstico, en el epígrafe «cobreix la piscina»: un cobertor —así llama la administración catalana a la cubierta— reduce la evaporación hasta un 70 %, evita las heladas en invierno y evita la entrada de materia orgánica. Menos materia orgánica significa menos cloro: con cubierta, el consumo de productos químicos baja alrededor de un 35 %.
Qué lama pedir en la ciudad y qué lama en la costa
Con casi cien noches tropicales, aquí la cubierta se compra para estirar la temporada por los dos extremos y para no rellenar. La lama de policarbonato solar capta la radiación y templa el agua aprovechando el sol, que es lo que se agradece en abril y en octubre; la lama de PVC es la más robusta y la que recomendamos cuando la piscina se usa a diario o tiene arbolado encima, como en las casas de Collserola. Todas nuestras cubiertas son motorizadas, a 230 V y 50 Hz, con mando o pulsador: no existe versión sin motor. El eje puede ir sobre el agua, visible, con o sin cajón, o sumergido y oculto.
La casa de Collserola y la torre de Pedralbes no piden lo mismo
En Vallvidrera y les Planes la piscina está rodeada de bosque y el parque es anterior a 1960: lo que entra al agua es hoja, aguja de pino y polen, y lo que condiciona el montaje es la pendiente de la parcela. En Pedralbes, Les Tres Torres o la parte alta de Sarrià el jardín es de proyecto y la conversación es otra: que la cubierta no cante. Ahí el eje sumergido es la opción cuando hay obra, porque hay que preverlo antes de hormigonar; en una piscina ya construida no hace falta tocar el vaso y se resuelve con modelo elevado. Los sistemas están en Modelos de cubierta y los materiales en Tipos de lamas.




