Qué cubierta conviene a una piscina de Cabrils
La estación del Meteocat está dentro del término, a 81 metros de altitud, y sus medias de 2010 a 2025 explican por qué una piscina de aquí no pide lo mismo que una del Vallès. Días de calor fuerte, pocos: 15,2 al año por encima de 30 °C, frente a los 61,2 de Sant Cugat. Noches que no bajan de 20 °C, muchas: 47,4, frente a 31,3. Heladas, una: 1,0 día al año, y la mínima más baja de toda la serie es de −2,6 °C. El mar no calienta el mediodía; sostiene la noche.
Mayo y octubre no piden aire caliente: piden agua templada
Con ese clima, el argumento de la cubierta cambia de sitio. Tierra adentro se justifica porque el vaso pierde de madrugada lo que ha ganado de día; en Cabrils las noches ya son suaves, y las mínimas medias de los meses que estiran la temporada lo confirman: 13,1 °C en mayo, 17,7 en septiembre y 14,6 en octubre. Lo que falta en esos meses no es temperatura ambiente: es temperatura del agua. Cerrada, la cubierta de lamas conserva el calor acumulado y corta la evaporación, que es el mecanismo por el que una piscina descubierta se enfría. Con lama de policarbonato solar se suma la radiación, que aquí es de 15,9 MJ/m² al día de media anual, la misma que treinta kilómetros hacia el interior: en Cabrils no se gana sol, se gana agua templada.
El aire llega con sal y el pinar suelta acícula todo el año
Lo propio de esta ladera es el ambiente. En la clasificación internacional de corrosividad atmosférica —la ISO 9223— la sal en suspensión es uno de los tres factores que deciden lo agresiva que es una atmósfera. Cabrils no es primera línea de playa —entre el pueblo y la arena hay dos kilómetros y medio—, pero la ladera mira al mar y el aire llega con sal: de ahí que todo el acero de la cubierta sea AISI 316L, el grado cuyo molibdeno resiste los cloruros. Por arriba manda el bosque de pino y encina, que suelta polen en abril y acícula el resto del año. Y la lluvia no es abundante —578,5 mm al año— pero llega de golpe: la propia estación de Cabrils midió 131,2 mm en una sola hora el 12 de octubre de 2016. Con la cubierta cerrada, el agua está tapada mientras eso pasa; la Agència Catalana de l'Aigua lo dice en su guía de ahorro doméstico: un cobertor «evita la entrada de materia orgánica».
116,6 km/h, y del norte: el temporal baja de la montaña
La racha más fuerte de toda la serie de Cabrils se midió el 20 de enero de 2020, durante el temporal Glòria: 116,6 km/h con dirección 355°, es decir tramuntana, viento de tierra. El 12 de febrero de 2026 la misma estación marcó 88,9 km/h. El garbí —la brisa que entra del mar por la tarde— es otra cosa. Lo que cuenta al fijar una cubierta no es la velocidad media del viento, baja en toda la provincia, sino esa racha de enero.
Piscina ya construida u obra nueva
La gran mayoría de las 1.250 piscinas del municipio ya están hechas. Para esas montamos modelos elevados, que se apoyan sobre la piedra de coronación y no obligan a tocar el vaso; el eje sumergido, el que queda oculto, es decisión de obra nueva o de reforma integral. Todas nuestras cubiertas son motorizadas, a 230 V y 50 Hz, con mando o pulsador, con lama de 60 mm y flotación de 8,1 a 9,6 kg/m².




