El pueblo de arriba: 142 metros de cota y piscina todo el año
Premià de Dalt empieza donde acaba Premià de Mar y sube. El pueblo está a 142 metros de altitud y el término limita al sur con Premià de Mar, al oeste con Teià y el Masnou, al este con Vilassar de Dalt y Vilassar de Mar y al noroeste con Vallromanes, ya al otro lado de la Serralada Litoral. Ninguna de sus calles toca la arena, pero el mar queda a menos de dos kilómetros cuesta abajo y a la vista desde casi cualquier parcela alta.
Aquí el verano es corto de día y largo de noche
Las medias del Meteocat 2010-2025 de la estación de Cabrils, la más próxima en esta misma ladera, dicen algo que no se espera: 103,3 días al año con la máxima por encima de 25 °C —el valor más bajo de las seis estaciones de referencia de la provincia, cuando Sant Cugat llega a 135,2 y Barcelona-Raval a 118,4— y a la vez 47,4 noches tropicales, casi cinco veces las del Vallès. Y solo 1,0 día de helada al año. Traducido a piscina: el agua no se enfría de madrugada, lo que recorta la temporada es el día. Ahí es donde una cubierta cerrada de noche y una lama que capta sol suman semanas de baño; no en enero.
Una casa habitada los doce meses repone agua los doce meses
El 86,7 % de las viviendas del municipio es la vivienda principal, así que la piscina no se abandona en septiembre: sigue llena, evaporando y recogiendo hoja. La Agència Catalana de l’Aigua recomienda por escrito instalar un cobertor —el nombre que la administración catalana da a la cubierta— y le atribuye tres efectos: reduce la evaporación «fins a un 70 %», protege del hielo y frena la entrada de materia orgánica. En un vaso de 8×4 m son de 15.000 a 25.000 litros al año que no hay que reponer, y alrededor de un 35 % menos de productos químicos. Con bomba de calor, cerrarla de noche recorta entre el 50 y el 60 % del consumo de climatización.
Pino arriba y jardín en pendiente
El Maresme es comarca de pino y la acícula es lo que peor lleva un vaso: flota, pasa el skimmer y termina en el cestillo y en el filtro. En una parcela en cuesta, además, la hoja no se queda en el césped: baja hasta el agua. Y octubre, que es el mes más lluvioso en casi todas las estaciones de la provincia, descarga sobre un vaso que ya venía arrastrando la hoja del otoño. Con la lama cerrada todo eso se queda encima; con arbolado justo por encima de la piscina, conviene barrerla antes de abrir.
De qué lado se recoge lo decide el muro
Sobre vaso ya construido trabajamos con modelos elevados: el eje va sobre el agua, con cajón o sin él, y la obra no se toca. El eje sumergido queda oculto, pero hay que dejarlo previsto antes de hormigonar, así que es cosa de obra nueva. En Cadira del Bisbe, Turó d’en Ponç o Puig de Pedra la piscina suele quedar en una terraza contra el muro de contención, y ese muro decide en qué extremo se recoge la cubierta y por dónde entramos a montarla. En cuanto al material, la lama de policarbonato solar aprovecha el sol para templar el agua y la lama de PVC aguanta mejor bajo arbolado. Cada sistema está descrito en Modelos de cubierta y cada material, en Tipos de lamas.
Y cuando la sequía vuelva
Ahora mismo no hay ninguna restricción: las dieciocho unidades de explotación de Cataluña están en normalitat y el área de Barcelona lo está desde el 16 de mayo de 2025. Lo que conviene mirar es el Pla especial de sequera (Acord GOV/1/2020), porque en una casa de primera residencia lo primero que se limita no es el llenado inicial: es la reposición. En alerta solo se permite «reposar les pèrdues d’aigua per evaporació»; en excepcionalitat esa mención a la evaporación desaparece y el primer llenado de una piscina unifamiliar nueva deja de estar permitido; en emergencia se prohíbe reponer aunque el agua venga de pozo propio o de cubas. Menos evaporación es menos agua que pedir el día en que pedirla sea el problema.




