El clima del Garraf se mide en Sant Pere de Ribes
De las seis estaciones del Meteocat con las que se describe esta parte de la provincia, la del Garraf está aquí, en el término de Sant Pere de Ribes. Sus medias de 2010-2025 dejan un retrato concreto: 519,0 mm de lluvia al año, el valor más bajo de las seis —Sant Cugat 520,6, Cabrils 578,5, Caldes de Montbui 587,4— y una humedad relativa media del 69,1 %, la más baja fuera de la ciudad de Barcelona. Aquí prácticamente no hiela: 3,3 días al año con la mínima bajo cero, frente a 21,8 en Sabadell.
Mucho calor, poca lluvia: eso se llama evaporación
La misma estación cuenta 129,7 días al año con la máxima por encima de 25 °C: 26 más que Cabrils, en la costa del Maresme, y once más que Barcelona. El agua está caliente y destapada muchos meses justo en el punto donde menos llueve de la zona, y lo que se va por evaporación no lo devuelve el cielo: lo devuelve el grifo. En un vaso de 8×4 m dejan de evaporarse entre 15.000 y 25.000 litros al año. Y no es solo nuestra cuenta: la Agència Catalana de l’Aigua aconseja por escrito tapar la piscina con un cobertor —ese es el término que usa la administración catalana— porque así la evaporación se reduce «fins a un 70 %», se evitan las heladas y no entra materia orgánica en el vaso.
Hoy no hay restricciones, pero el plan de sequía sigue escrito
Conviene decirlo sin adornos: ahora mismo no hay ninguna restricción. Las dieciocho unidades de explotación de Cataluña figuran en normalidad, el área de Barcelona la recuperó el 16 de mayo de 2025 y el sistema Ter-Llobregat estaba al 77,51 % el 24 de septiembre de 2026, según la Agència Catalana de l’Aigua. Lo que no ha desaparecido es el Pla especial de sequera (Acord GOV/1/2020), que ordena por adelantado lo que se podrá hacer la próxima vez: en alerta la reposición se limita a compensar lo que se haya evaporado; en excepcionalitat ni eso, solo lo imprescindible para la salubridad del agua, y el primer llenado de una unifamiliar nueva ya no se permite; en emergencia no se puede llenar ni rellenar en ningún caso, y la prohibición no depende de dónde venga el agua. De ahí sale un argumento de calendario, no de miedo: una cubierta se instala cuando se puede, porque en el escenario en el que haría falta ya no se permite reponer lo que se pierda.
PVC o policarbonato solar, y dónde acaba el eje
Con ese calendario, la cubierta no se compra para estirar cuatro semanas de septiembre: se compra para que el agua no se vaya ni se ensucie durante media docena de meses. Para un uso diario, la lama de PVC aguanta más y es la que más montamos. Si además interesa ganar algún grado, la de policarbonato solar aprovecha el sol para templar el agua. Todas van motorizadas: 230 V y 50 Hz, con mando o con pulsador, y no hay versión sin motor. El eje se resuelve de dos maneras: sobre el agua, visible, con o sin cajón, o sumergido y oculto, que exige preverlo antes de hormigonar. Los dos sistemas están explicados en Modelos de cubierta y los tipos de lama, en Tipos de lamas.




