Ingerclima — cubiertas automáticas para piscinas
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Piscina climatizada con cubierta automática de lamas de Ingerclima
Distribuidor oficial Calorex · Bomba de calor, chiller y deshumidificador

Climatización de piscinas: cómo se calienta el agua y qué decide la factura

Una guía de fabricante: qué hace cada equipo, cómo se dimensiona según el volumen del vaso y el salto térmico que quiere, y por qué la mitad del consumo se decide antes de encender nada.

Qué significa climatizar una piscina

Climatizar una piscina es mantener el agua a temperatura de baño cuando el sol ya no basta. Se hace con una bomba de calor, el equipo que se monta en la inmensa mayoría de los casos; con un chiller cuando el problema es el contrario y hay que bajar la temperatura; y con un deshumidificador, más calefacción del aire, cuando la piscina está bajo techo y hay que controlar el recinto y no solo el agua.

Hay un dato que conviene tener antes de mirar equipos, porque mueve más dinero que la elección del modelo: con una cubierta automática de lamas cerrada por las noches, el consumo de la bomba de calor baja entre un 50 % y un 60 %. La evaporación es la mayor vía de pérdida de calor de una piscina, y una cubierta la recorta entre un 70 % y un 80 %. Dicho al revés: climatizar una piscina descubierta cuesta aproximadamente el doble que climatizar la misma piscina tapada.

Ingerclima fabrica cubiertas automáticas de lamas en Torrijos (Toledo) desde 2005 y lleva más de 5.000 instalaciones en España. Medimos la piscina, dimensionamos el equipo según el volumen real del vaso y lo instalamos con equipo propio. Esta página explica cómo se toma cada decisión, en el orden en que conviene tomarla.

Ver las cubiertas que reducen esa factura →

+20
años en el oficio
+5.000
instalaciones en España
70-80 %
menos evaporación con la cubierta cerrada
50-60 %
menos consumo de la bomba de calor

Por dónde se va el calor de una piscina

Antes de elegir equipo hay que entender contra qué va a trabajar ese equipo. El agua de una piscina pierde calor por cuatro vías: evaporación, radiación hacia el cielo nocturno, convección con el aire que pasa por encima y conducción a través de las paredes y el fondo del vaso. Las cuatro ocurren a la vez, pero no pesan lo mismo ni de lejos.

La evaporación es con diferencia la mayor. Cada litro que se evapora se lleva toda la energía que hizo falta para convertirlo en vapor, y por eso una piscina descubierta se enfría mucho más rápido de lo que dice la intuición. No hace falta calor para que ocurra: basta que el aire esté más seco que la lámina de agua, que es lo que pasa casi todas las noches del año y siempre que corre brisa. Una tarde de viento puede enfriar más que una noche en calma.

La radiación hacia el cielo es la segunda. Una noche despejada es una superficie fría enorme sobre el jardín, y el agua le entrega calor directamente, sin que medie el aire; por eso puede amanecer más fría que el aire que tiene encima. La convección aporta menos, y la conducción a través del vaso es casi despreciable: el terreno que rodea la piscina acaba a una temperatura parecida a la del agua, así que apenas queda salto térmico que empuje el calor hacia fuera.

Conclusión práctica: casi todo el calor se escapa por la superficie. Por eso la decisión que más mueve la factura es qué hay sobre esa superficie las horas en que nadie se baña, que son la mayoría. Un equipo sobre una piscina descubierta es una calefacción encendida con la ventana abierta: funciona, pero se paga dos veces el mismo grado.

La cubierta decide la mitad de la factura

De ahí que el orden correcto de las decisiones no sea el que parece: primero la cubierta, después el equipo, porque la cubierta cambia los números con los que se dimensiona ese equipo. Una cubierta automática de lamas tapa la lámina de agua por completo y reduce la evaporación entre un 70 % y un 80 %. Es agua que no hay que reponer, y el agua de reposición entra fría: cada relleno es también una pérdida de temperatura. Sobre el consumo del sistema de climatización el ahorro se sitúa entre un 50 % y un 60 %, según el tipo de lama y el clima. Y con la superficie tapada el cloro no se degrada con el sol: el consumo de producto químico baja en torno a un 35 %.

Cambia también el tamaño del equipo que necesita. Dimensionar una bomba de calor para una piscina descubierta obliga a compensar unas pérdidas que podría no haber tenido. Con cubierta, el mismo salto térmico se consigue con un equipo más contenido, que arranca menos veces y trabaja menos horas al día.

Y hay una cosa que solo da la cubierta. La lama de policarbonato solar tiene estructura celular y deja pasar la radiación: atrapa el calor del sol debajo de la cubierta y lo transmite al agua, de modo que la piscina gana 6 o 7 °C de día sin consumir nada. La bomba de calor parte de más arriba y le queda menos trabajo. En la costa, con esa lama, hay piscinas que alargan la temporada lo suficiente para que la climatización deje de ser necesaria.

Conviene decir qué es y qué no es esa cubierta. Es un tapiz de lamas rígidas que flota sobre el agua y cubre el vaso entero; la estructura, el eje, los soportes y la tornillería son de acero inoxidable AISI 316L, y se fabrica conforme a la norma de seguridad NF P90-308. Todas son motorizadas: no hay versión manual ni de manivela. Y una advertencia que repetimos siempre: no lleva alarma ni sensores de obstáculo y no se detiene sola, así que hay que accionarla con el vaso a la vista y sin nada encima. No fabricamos cubiertas transitables, telescópicas, cerramientos, cúpulas, lonas de invernaje ni mantas térmicas. La garantía de tres años sobre estructura, motor, lamas e instalación es de la cubierta; los equipos de climatización llevan la garantía de su fabricante.

Los cuatro equipos que intervienen, y para qué sirve cada uno

Cuando se habla de climatización de piscinas se mezclan cuatro cosas que resuelven problemas distintos. Rara vez hacen falta las cuatro: en una piscina privada exterior lo normal es un solo equipo; en una piscina cubierta, dos o tres trabajando coordinados.

Bomba de calor

Calienta el agua trayendo calor del aire exterior. Es el equipo habitual en piscina privada y el que permite alargar la temporada de baño.

Chiller

Enfría el agua. Se usa donde el verano la deja por encima de lo agradable y en vasos de uso deportivo que necesitan temperatura controlada.

Distribuidor oficial Calorex — fabricante líder europeo en equipos de climatización para piscinas. Gama completa: bombas de calor, chillers y deshumidificadores especializados. Garantía y servicio técnico oficial.

Deshumidificador

Controla la humedad del aire en piscina cubierta e interior. Evita la condensación en paramentos y techos y protege la propia edificación.

Calefacción del aire

Climatiza el recinto, no el agua. En una piscina cubierta el aire tiene que ir un poco por encima del agua para que la evaporación no se descontrole.

Bomba de calor para piscina instalada junto al cuarto de depuración

Un equipo no se elige por catálogo. El modelo concreto se decide al final, cuando ya están medidos el volumen del vaso, el salto térmico que se busca y los meses de uso. Nosotros medimos, calculamos, instalamos con equipo propio y damos servicio técnico y repuestos después.

La bomba de calor: rinde según el aire que tenga delante

Una bomba de calor para piscina es una máquina aerotérmica: no genera calor quemando nada, lo traslada desde el aire exterior hasta el agua. Un ventilador hace pasar aire por un intercambiador y un circuito frigorífico recoge ese calor y lo cede al agua, en un segundo intercambiador conectado al circuito de depuración. Por eso entrega varias veces más calor que la electricidad que consume: casi toda la energía que mete en el agua no la ha pagado usted, la ha cogido del aire.

De ahí se deduce lo único importante sobre su rendimiento: cuanto más frío está el aire, menos rinde. La misma máquina que en una tarde de mayo trabaja de maravilla, en una madrugada de enero tiene mucho menos calor disponible y necesita más horas y más electricidad para el mismo resultado. No es un defecto del equipo, es física, y tiene dos consecuencias.

La primera es que el equipo se programa para las horas centrales del día, no para la madrugada: a las cuatro de la mañana la máquina está en su peor momento, aunque la tarifa invite. La segunda es que el clima de la zona condiciona el dimensionado tanto como el tamaño del vaso: el mismo volumen de agua pide equipos distintos en la costa de Málaga y en la meseta.

Sobre los tiempos, sin adornos: la primera puesta a temperatura de la temporada es la que tarda, porque se parte del agua fría y subir varios grados puede llevar días, según la potencia instalada y los metros cúbicos del vaso. A partir de ahí el trabajo es de mantenimiento y se reduce a unas horas diarias. Con la cubierta cerrada por la noche ese mantenimiento es mucho menor, porque el agua llega a la mañana siguiente casi a la temperatura con la que se quedó. Esa es la diferencia entre sostener una temperatura y recuperarla cada día.

Y se puede montar en una piscina ya construida sin tocar el vaso: se conecta al circuito de depuración existente, después del filtro. La inmensa mayoría de las que instalamos son así, en piscinas de hace veinte o treinta años.

El chiller: cuando el problema es que el agua está demasiado caliente

En buena parte de España el verano plantea el problema contrario. Una piscina pequeña, poco profunda y expuesta al sol todo el día puede quedarse en agosto por encima de lo agradable, y un baño en agua tibia no refresca. Cuando eso pasa, el equipo que hace falta no es una bomba de calor, es un chiller: una enfriadora que extrae calor del agua y lo descarga al aire.

No es un capricho de clima cálido. Hay tres situaciones en las que lo proponemos nosotros: los vasos pequeños en patios cerrados del sur, del levante y de las islas, donde el agua se comporta como una bañera al sol; las piscinas de uso deportivo, donde nadar largo en agua caliente es incómodo y el rango útil es estrecho; y los vasos de agua fría de un spa, donde la temperatura baja es el producto.

Hay equipos reversibles, capaces de calentar y de refrigerar, y en algunas instalaciones tiene sentido resolver las dos cosas con la misma máquina: en primavera y otoño calienta, en verano enfría. En otras sale mejor separar funciones.

Aquí la cubierta cambia de papel respecto al invierno. Una lama opaca de PVC, cerrada en las horas de más sol, frena la radiación directa y evita que el agua siga subiendo; en cambio conviene abrirla de noche, porque de noche es cuando una piscina demasiado caliente pierde temperatura. La de policarbonato solar está diseñada justo para lo contrario, así que en un vaso con exceso de temperatura no es la elección. Los tres tipos de lama están en tipos de lama.

Piscina cubierta e interior: el deshumidificador y el aire del recinto

Bajo techo el problema cambia de naturaleza. El agua sigue evaporándose igual, pero el vapor no se marcha a ningún sitio: se queda en el recinto, sube, encuentra el primer paramento frío —el cristal, el techo, una carpintería— y condensa. Ahí empiezan los daños: moho en las juntas, pintura levantada, herrajes oxidados, aislamiento mojado y, con el tiempo, problemas en la propia edificación. En una piscina interior no se climatiza solo el agua: se climatiza el recinto.

Para eso está el deshumidificador, el equipo del que menos se habla y el que más disgustos evita. Retira humedad del aire y, en los específicos para piscina, devuelve al agua parte del calor que recupera. Un deshumidificador para piscinas climatizadas no es un aparato doméstico de habitación: se dimensiona por los litros que evapora la lámina de agua al día, que dependen de la superficie del vaso, de la temperatura del agua, de la del aire y del uso.

Junto a él va la calefacción del aire, y hay una regla que explica por qué: el aire del recinto debe quedar ligeramente por encima de la temperatura del agua. Si está más frío, la evaporación se acelera, la sensación al salir del agua es desagradable y el deshumidificador persigue todo el día un problema que se vuelve a generar. Y si el recinto tiene público hace falta además renovación de aire: en uso colectivo el ambiente se carga de subproductos de la desinfección y hay que cambiarlo, no solo secarlo.

Lo más barato de todo esto, otra vez, es no generar el vapor. Una cubierta cerrada cuando nadie se baña corta la evaporación en origen y es el único control de humedad que no tiene coste de funcionamiento: las horas sin bañistas, que son la mayoría del día, el deshumidificador tiene mucho menos que hacer. Si su piscina está bajo techo, mándenos las dimensiones del recinto además de las del vaso.

Cómo se dimensiona el equipo: cinco datos y ninguno es opcional

No existe la bomba de calor estándar, ni la tabla de «para esta piscina, este equipo». El equipo que le corresponde depende de cinco cosas, y las cinco hay que medirlas antes de decidir nada.

1. El volumen del vaso. No la superficie: el volumen. Una piscina de 8 × 4 metros con 1,50 metros de profundidad media son unos 48 m³ de agua que hay que llevar a temperatura y, sobre todo, mantener ahí. Dos piscinas con la misma planta y distinta profundidad son dos cálculos distintos, y la diferencia no es pequeña.

2. El salto térmico. La diferencia entre la temperatura que tiene el agua y la que quiere tener. No es lo mismo subir tres grados en mayo que diez en marzo, y el dato que manda es el del peor día en que piense usar la piscina, no el del mejor. Para una piscina privada no hay temperatura normativa que citar: la elige el propietario, y de esa elección sale media cuenta.

3. Los meses que quiera usarla. Alargar la temporada un mes por cada lado no pide el mismo equipo que bañarse en enero. «De Semana Santa a noviembre» es un dato de cálculo; «todo el año» es otro muy distinto y bastante más caro de sostener.

4. El clima de su zona y la exposición de la parcela. El rendimiento real de la bomba de calor lo marca la temperatura del aire, sobre todo de noche. Y cuenta el viento: una parcela abierta evapora mucho más que un patio resguardado, con el mismo vaso y el mismo sol.

5. Si hay cubierta o no. Es la variable que más mueve el resultado. Entrar en el cálculo con la cubierta decidida cambia el equipo que sale, y lo cambia a la baja.

Con esos cinco datos calculamos la potencia necesaria y el tiempo de puesta a temperatura, y le decimos qué puede esperar en cada mes del año, no solo en agosto. Si la piscina es interior se suman las dimensiones del recinto y la deshumidificación; y si el vaso es grande o de uso intensivo, el caudal que la depuradora es capaz de hacer pasar por el intercambiador, que a veces es el verdadero cuello de botella.

Lo que conviene dejar previsto en obra

Si está construyendo la piscina o reformándola, hay cuatro cosas que salen baratas ahora y caras después. Preverlas no obliga a comprar el equipo este año: deja la puerta abierta a hacerlo sin volver a picar nada.

Sitio para el equipo, con aire alrededor. La bomba de calor coge el calor del aire, así que necesita aire: espacio libre por delante del ventilador y a los lados, y salida franca para el aire que expulsa, que sale más frío. Metida en un rincón cerrado acaba recirculando su propio aire frío y rindiendo mucho menos de lo que puede. Es el error que más nos encontramos.

Acometida eléctrica propia, con su protección en el cuadro, dimensionada para el equipo que vaya a ir y no para el que había pensado al principio. Si hay previsión de cubierta, su toma es independiente y también conviene dejarla puesta.

Conexión hidráulica en bypass, después del filtro: permite regular el caudal que pasa por el equipo y aislarlo para mantenimiento sin parar la depuradora. Son tres válvulas que cuestan poco en obra y valen mucho el día que haya que intervenir.

Desagüe para el condensado y recorrido de tubería corto. La bomba de calor produce agua de condensación —bastante, en días húmedos— y hay que llevarla a un sitio que no sea el césped ni el propio vaso. Y cuanta más distancia haya entre el equipo y la piscina, más calor se pierde por el camino: si el cuarto técnico queda lejos, el tramo se aísla.

Cada equipo tiene sus cotas y sus holguras, y se las damos por escrito antes de que hormigone. Si va a poner también cubierta, es el momento de decidir el enrollador: el eje sumergido hay que preverlo en el vaso antes de hormigonar, mientras que sobre una piscina ya construida la solución es el eje sobre el agua, a la vista o con cajón. Lo tiene en modelos de cubierta, y si trabaja con nosotros desde el proyecto, en profesionales.

Piscina privada, hotel o instalación deportiva: no es el mismo cálculo

La climatización de una piscina privada y la calefacción de piscinas comerciales comparten la física y casi nada más. Cambian las horas de uso, la exigencia de temperatura, quién responde si el agua no está a punto un lunes por la mañana y, sobre todo, lo que cuesta un fallo. Trabajamos los tres ámbitos.

Piscina privada exterior con cubierta automática de lamas
Residencial

Piscinas privadas

El uso es intermitente: fines de semana y vacaciones. Es donde la cubierta rinde más, porque la piscina pasa tapada la mayor parte de su vida. Un solo equipo bien dimensionado y una cubierta resuelven casi todos los casos.

Piscina pública deportiva climatizada
Deportivo · Público

Piscinas deportivas y municipales

La temperatura es una condición de servicio: horarios, cursillos, competición y un rango estrecho que hay que sostener a diario. El dimensionado se hace con margen y la deshumidificación del recinto pesa tanto como el agua.

Spa interior climatizado con piscina cubierta
Hotelero · Spa

Hoteles, spas y wellness

El agua caliente es parte de lo que se vende, y suele haber varios vasos a temperaturas distintas en el mismo recinto, alguno de agua fría. Se controla temperatura, humedad y calidad del aire, y el criterio de diseño es que nada se note: ni el ruido, ni el vapor, ni una avería.

En comunidades, hoteles y clubes hay un argumento que no aparece en la piscina privada: el consumo es una partida fija del presupuesto anual y se audita. Con cubierta, el ahorro deja de ser una estimación y se convierte en una línea que baja, con el agua de reposición que no se evapora y el 35 % menos de producto químico encima. Si gestiona una instalación así, la conversación suele empezar por el consumo actual y las horas reales de uso.

Costa o interior: dos calendarios distintos y la temporada que se gana

España no es un clima, y la misma piscina con el mismo equipo da resultados muy distintos según dónde esté. La diferencia no está en el sol del mediodía, generoso en casi todas partes, sino en lo que se enfría de noche.

En la costa mediterránea y el sur el mar hace de termostato y las noches de invierno son suaves: la bomba de calor trabaja con aire templado y rinde bien buena parte del año, y una cubierta con lama de policarbonato solar aprovecha los días despejados para meter 6 o 7 °C sin gastar nada. Con esa combinación, en Marbella y la Costa del Sol hay piscinas que llegan a noviembre sin encender el equipo, y en el litoral de Barcelona la temporada se estira por los dos extremos. Ahí el equipo entra para las semanas frías y para garantizar una fecha, no para sostener la temporada entera.

En el interior la cuenta se invierte. Alrededor de Madrid, y en la provincia de Toledo donde fabricamos, el calor se escapa de noche mucho más rápido y en invierno hay heladas que el sol de enero no compensa. La prioridad pasa a ser retener: lama opaca que conserve lo que el equipo ha metido y un dimensionado pensado para noches frías de verdad. Al aire libre, el uso invernal es poco realista sin un gasto que casi nadie quiere asumir; donde sí tiene sentido los doce meses es en piscina cubierta o interior, porque el recinto protege al agua y al equipo.

Traducido a meses, y advirtiendo que depende del año: una piscina exterior sin nada se queda en el verano y poco más; con cubierta cerrada por las noches la temporada se alarga por los dos lados sin consumir nada; y con cubierta más bomba de calor dimensionada se sostiene la temperatura que usted decida desde la primavera hasta bien entrado el otoño en casi toda España.

Quién mide, quién instala y quién viene si algo falla

Ingerclima es una empresa de climatización de piscinas y fabricante de cubiertas automáticas, con fábrica propia en Torrijos (Toledo), en activo desde 2005 y con más de 5.000 instalaciones en España. Tenemos delegación en Aravaca (Madrid) y en San Pedro de Alcántara (Marbella). Al resto del país se desplaza nuestro equipo, y lo decimos así de claro: quien busca climatización de piscinas cerca de mí merece saber desde dónde sale la gente que va a entrar en su jardín.

El orden de trabajo es siempre el mismo. Primero medimos la piscina: largo, ancho, profundidades, volumen real, cuarto técnico, caudal de la depuradora, cuadro eléctrico y por dónde puede ir el equipo con aire suficiente. Después calculamos con los cinco datos de más arriba y proponemos una solución, diciendo también lo que no hace falta. Luego instalamos con equipo propio, sin subcontratas, y ponemos la instalación en marcha delante de usted, explicando cómo se programa.

Y después seguimos estando. Tenemos servicio técnico y repuestos propios: lo que decide si fue una buena compra no es el día del montaje, sino quién coge el teléfono el cuarto verano. De la cubierta fabricamos nosotros cada pieza, así que un recambio es una pieza nuestra y no una búsqueda.

Una última cosa sobre plazos. El equipo de climatización se instala en una visita, salvo que haya que preparar antes la preinstalación. La cubierta, al fabricarse a medida, lleva de 4 a 5 semanas desde que cerramos medidas, más uno o dos días de montaje. Si va a poner las dos cosas conviene decidirlas a la vez, porque el cálculo del equipo cambia cuando la cubierta está decidida.

Dudas habituales sobre climatizar una piscina

¿Cuánto tarda una bomba de calor en calentar la piscina?

La primera puesta a temperatura de la temporada es lo que más tarda: se parte del agua fría y subir varios grados puede llevar días, según la potencia del equipo y el volumen del vaso. A partir de ahí el trabajo es de mantenimiento y se reduce a unas horas al día. Con la cubierta cerrada por la noche ese mantenimiento es mucho menor, porque el agua llega a la mañana siguiente casi a la temperatura con la que se quedó.

¿Funciona la bomba de calor en invierno?

Una bomba de calor aerotérmica extrae el calor del aire exterior, así que su rendimiento baja cuanto más frío está ese aire. En la costa mediterránea y en el sur, donde las noches de invierno son suaves, sigue siendo eficiente buena parte del año. En zonas de interior con heladas, el uso invernal tiene sentido sobre todo en piscinas cubiertas o interiores, donde el recinto protege al agua y al equipo: al aire libre, bañarse en enero es posible y difícil de justificar.

¿Puedo climatizar una piscina que ya está construida?

Sí, y es el caso más habitual. El equipo se conecta al circuito de depuración existente, después del filtro, y no requiere obra dentro del vaso; hay que comprobar el espacio con aire alrededor del equipo, la acometida eléctrica y el caudal que la depuradora puede hacer pasar. Si además quiere cubierta, el enrollador sobre el agua está pensado para piscinas ya construidas y tampoco exige tocar el vaso.

¿Merece la pena climatizar si no voy a poner cubierta?

Se puede, y funciona. Pero conviene saber lo que cuesta: sin cubierta, el consumo del sistema de climatización es aproximadamente el doble, porque toda la noche se está reponiendo el calor que se escapa por evaporación. Si hay que elegir, nuestra recomendación es la cubierta primero: baja el consumo, alarga la temporada por sí sola, reduce en torno a un 35 % el producto químico y es una barrera física sobre el vaso. El equipo se puede añadir después, y saldrá más contenido con la cubierta puesta.

¿Cuándo hace falta un deshumidificador en una piscina climatizada?

Siempre que la piscina esté bajo techo: interior de vivienda o recinto cubierto de hotel, comunidad o instalación deportiva. El agua caliente evapora más, y ese vapor condensa en el primer paramento frío que encuentra. Un deshumidificador para piscinas climatizadas se dimensiona por los litros que evapora la lámina de agua al día, y va acompañado de calefacción del aire, que debe quedar ligeramente por encima de la temperatura del agua. En una piscina exterior no hace falta: el vapor se marcha solo.

¿Climatizáis piscinas de hoteles, comunidades e instalaciones deportivas?

Sí. Trabajamos los tres ámbitos: piscina privada residencial, piscina deportiva y municipal de uso intensivo, y piscina de hotel, spa y centro de wellness, con bomba de calor, chiller y deshumidificador según lo que pida cada instalación. En uso colectivo el dimensionado se hace con margen, porque la temperatura es una condición de servicio, y la deshumidificación del recinto pesa tanto como el agua. Instalamos con equipo propio y damos servicio técnico y repuestos después.

¿Qué gano con la lama de policarbonato solar frente a la de PVC?

La lama de policarbonato solar tiene estructura celular y deja pasar la radiación: atrapa el calor del sol debajo de la cubierta y lo transmite al agua, de modo que la piscina gana 6 o 7 °C de día sin consumir nada. La lama de PVC no transmite luz, pero retiene muy bien el calor acumulado durante el día y frena la evaporación igual de bien; es la que conviene cuando el problema es que el agua se calienta demasiado. Cuál elegir depende de la orientación de la piscina y de las horas de sol que reciba.

¿Qué marca de climatización instala Ingerclima?

Ingerclima es distribuidor oficial de Calorex, fabricante líder europeo en equipos de climatización para piscinas. La gama incluye bombas de calor, chillers para refrigeración y deshumidificadores especializados. El equipo se dimensiona según el volumen del vaso, el salto térmico y el clima de la zona, y lo instala nuestro propio equipo, con servicio técnico y repuestos después.

Cuéntenos su proyecto de climatización

Mándenos las medidas del vaso, la profundidad media, los meses que quiere usar la piscina y dónde está, y le decimos qué equipo necesita de verdad y qué puede esperar mes a mes. Si está cubierta, añada las dimensiones del recinto. Presupuesto sin compromiso.

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