¿Qué cubierta conviene para una piscina en Alella?
Alella está en el Baix Maresme, a unos 15 km y veinte minutos de Barcelona, en la ladera que baja hacia el mar. Es un pueblo de viña, con denominación de origen propia, y de casa con parcela. Ese paisaje impone tres condicionantes que no se dan igual tierra adentro.
Aquí no manda el hielo: manda la temporada larga
La estación del Meteocat más próxima con medias publicadas está en Cabrils, en el mismo Baix Maresme, y el contraste con el interior es enorme: 47,4 noches tropicales al año —con la mínima por encima de 20 °C— frente a 9,9 en Sabadell, y solo 1,0 día de helada al año, frente a 21,8 en Sabadell y 36,0 en Caldes de Montbui (medias 2010-2025). Los días de más de 30 °C, en cambio, son apenas 15,2: el mar rebaja el mediodía y sostiene las noches. Traducido a piscina, en Alella el vaso se usa muchos meses y por tanto evapora muchos meses. El trabajo de la cubierta aquí no es pelear con el hielo, es que el agua no se vaya al aire ni se ensucie durante media temporada. En una piscina de 8×4 m nosotros calculamos entre 15.000 y 25.000 litros al año de evaporación evitada.
Por eso la lama de policarbonato solar encaja bien en el Maresme: aprovecha el sol para templar el agua y estirar los meses de hombro. Si la piscina tiene bomba de calor, la cubierta recorta entre un 50 y un 60 % del consumo de climatización. La lama de PVC sigue siendo la más elegida por robustez y precio para uso diario, y la transparente, la habitual cuando se quiere mantener el agua a la vista.
Sal, viento de tierra y lluvia de golpe
El aire de esta costa lleva cloruros, y los cloruros son lo que pica el acero. Nuestra estructura, ejes, soportes y herrajes son de acero inoxidable AISI 316L, el grado marino: lo que lo separa del inoxidable común es el molibdeno, que aguanta mucho mejor la corrosión por picadura. La norma internacional ISO 9223 reconoce la deposición de cloruros como uno de los tres factores que fijan la corrosividad de una atmósfera y reserva su categoría extrema a los entornos marinos. No existe una medición pública de cloruros en esta costa, así que no le ponemos etiqueta a Alella; el criterio de material no cambia por eso.
El viento fuerte, curiosamente, no viene del mar: la racha máxima registrada en Cabrils fue de 116,6 km/h y entró del norte durante el temporal Glòria, el 20 de enero de 2020. Y la lluvia llega de golpe: esa misma estación midió 220,9 mm en 24 horas el 12 de octubre de 2016. Con ese agua entra al vaso todo lo que el viento ha dejado antes en el jardín y en la viña. Una cubierta cerrada lo deja fuera, y de ahí sale el otro ahorro: en torno a un 35 % menos de productos químicos.
La piscina de ladera
En Can Teixidó, Nova Alella, Mas Coll o Can Comulada la piscina suele estar en una terraza ganada a la pendiente, sobre muro de contención y con el acceso justo. Eso decide tres cosas antes de fabricar nada:
- Dónde va el eje. En piscina ya construida se resuelve con enrollador sobre el agua, con cajón o sin él, apoyado en la piedra de coronación y sin obra en el vaso. El enrollador sumergido, que queda oculto, hay que preverlo antes de hormigonar.
- Cómo entra el material. Medimos en obra antes de fabricar y comprobamos el acceso real: rampa, escalones, ancho de paso y dónde para el camión.
- Cómo se acciona. Todas nuestras cubiertas son motorizadas, a 230 V y 50 Hz, con mando o pulsador, así que hay que prever la toma. No existe versión sin motor.
Cada sistema está explicado en Modelos de cubierta, y la comparación entre PVC y policarbonato, en Tipos de lamas. Si la casa está en Cabrils, Cabrera de Mar o cualquier otro punto del área de Barcelona, el planteamiento es el mismo.




