El día calienta el agua y la noche del Vallès la devuelve al aire
Lliçà d’Amunt está a 145 metros de altitud, en el fondo de la depresión del Vallès, y eso decide su clima. El Meteocat reconoce la inversión térmica de esa depresión: en invierno el aire frío se acumula abajo, no en las laderas. La estación con serie comparable más próxima está en Caldes de Montbui, el municipio que linda al norte, y sus medias 2010-2025 dan 36,0 días de helada al año y una mínima absoluta de −8,9 °C. En la costa del Maresme, Cabrils se queda en 1,0 días.
Días de calor y noches frías
En verano manda el mismo patrón. Caldes suma 58,9 días al año con la máxima por encima de 30 °C, pero solo 10,8 noches tropicales —mínima por encima de 20 °C— frente a las 47,4 de Cabrils, y en octubre su mínima media queda 3,3 °C por debajo de la de la costa. El agua gana grados con el sol de la tarde y los suelta en cuanto el cielo se despeja. Tapada de noche esa fuga se corta: en mayo, septiembre y octubre la cubierta da aquí más de sí que junto al mar.
Qué lama encaja en una parcela del Tenes
Con muchos días calurosos y pocas noches templadas, aquí la lama de policarbonato solar es la que más veces encaja: aprovecha el sol para templar el agua justo en los meses en que al valle le faltan grados de noche. Si la piscina tiene arbolado encima, la lama de PVC aguanta mejor el trabajo sucio. Todas nuestras cubiertas llevan motor —230 V y 50 Hz, con mando o pulsador— y el eje va sobre el agua o sumergido, según lo que permita el vaso.
En invierno, hielo; el resto del año, hoja
La Agència Catalana de l’Aigua firma la recomendación en su guía de ahorro doméstico, en el apartado «cobreix la piscina», y le atribuye al cobertor —que es como la administración catalana llama a la cubierta— tres efectos: reducir la evaporación hasta el 70 %, proteger de las heladas y frenar la entrada de materia orgánica. Con 36 heladas al año al lado, la segunda pesa tanto como la primera. Y menos hoja, acícula y polen dentro del vaso son menos cloro y menos horas de depuradora: del orden de un 35 % menos de química. En una piscina de 8×4 m son de 15.000 a 25.000 litros al año que no hay que reponer, y con bomba de calor, entre un 50 y un 60 % menos de consumo.




