Más calor de día y más frío de noche: el Vallès no es la costa
Rubí está tierra adentro, a unos 20 km de Barcelona, y linda con Terrassa, Sant Quirze del Vallès, Sant Cugat del Vallès, Castellbisbal y Ullastrell. El Meteocat clasifica el Vallès Occidental como clima mediterráneo prelitoral central, con inviernos fríos de 6 a 8 °C de media, y lo resume en una frase: «no hiela de junio a octubre». Puede helar los otros siete meses. Rubí no tiene estación de la XEMA: la más próxima es la de Sant Cugat del Vallès, el municipio vecino.
Días de verano largos, noches que enfrían el vaso
En Sant Cugat se cuentan 135,2 días de verano al año —máxima por encima de 25 °C— y 61,2 jornadas por encima de 30 °C, frente a 103,3 y 15,2 en Cabrils, en la costa del Maresme. De día aquí pega más el sol; de noche se da la vuelta, con 31,3 noches tropicales frente a 47,4, 10,4 días de helada frente a 1,0 y una mínima absoluta de −4,4 °C. La piscina descubierta devuelve al aire de noche buena parte de lo que ganó por la tarde. Y en junio y julio el aire del Vallès es más seco que el de la costa, del 60 al 61 % de humedad frente al 68-69 %: más evaporación. Con la cubierta echada, mayo, septiembre y octubre dejan de ser meses de agua fría.
Qué lama encaja aquí
La lama de policarbonato solar aprovecha la radiación para templar el agua, y el recurso solar del Vallès es casi el mismo que el de la costa: 15,9 MJ/m² al día de media anual. Si la piscina se usa a diario y tiene arbolado encima, la lama de PVC aguanta mejor el trato. Las dos miden 60 mm y llevan diez años de garantía UV; duran de diez a quince años y se cambian sin desmontar el resto, mientras la estructura de 316L pasa de los quince.
El otoño ensucia el agua de golpe
En Sant Cugat caen 520,6 mm al año y octubre es el mes más lluvioso, pero lo que pesa es la intensidad: hay registros en la provincia de más de 80 mm en una hora, y una tromba así desequilibra el agua en una tarde. Los temporales fuertes tampoco llegan del mar: la racha máxima registrada en Sant Cugat es de 76,7 km/h del noroeste, el mestral. La Agència Catalana de l’Aigua lo dice en su guía de ahorro doméstico, en el epígrafe «cobreix la piscina»: el cobertor —así llama la administración catalana a la cubierta— reduce la evaporación hasta un 70 %, protege el agua de las heladas y frena la entrada de materia orgánica. Menos materia orgánica es menos cloro: el gasto en química baja en torno al 35 %.
Hoy no hay restricciones de agua
El 24 de septiembre de 2026 el sistema Ter-Llobregat estaba al 77,51 % y las cuencas internas siguen en normalitat, sin restricciones desde mayo de 2025. Lo que interesa es qué pasa cuando eso cambia: el Pla especial de sequera (Acord GOV/1/2020) en alerta solo permite reponer «les pèrdues d’aigua per evaporació», y en emergencia prohíbe hasta la reposición parcial «amb independència de l’origen de l’aigua», también con pozo propio. En una piscina de 8×4 m la cubierta evita entre 15.000 y 25.000 litros al año, y con bomba de calor el ahorro de climatización va del 50 al 60 %. Los sistemas, en Modelos de cubierta.




