Por qué este lado de Madrid tiene tantas piscinas
La respuesta corta es: suelo. El noroeste de Madrid se consolidó pronto y caro; el este y el sureste crecieron después, con más terreno disponible y precios más bajos. Cuando hay suelo, la vivienda unifamiliar con parcela sale a cuenta, y detrás de la parcela viene la piscina.
Eso ha producido tres tipos de zona muy distintos, y conviene distinguirlos porque la cubierta se plantea de forma diferente en cada uno.
Están las urbanizaciones históricas de parcela grande: Eurovillas en Nuevo Baztán, con 3.664 parcelas de mil y dos mil metros; Santo Domingo en Algete, con 830 chalets en 280 hectáreas. Aquí las piscinas tienen años, los vasos son de obra y muchas veces no se puede aproximar el vehículo hasta el borde. La cubierta sube desmontada y se ensambla in situ, y lo que hay que medir bien antes es el acceso.
Están los municipios de crecimiento rápido: Rivas, Paracuellos, Villalbilla. Piscinas jóvenes, bordes paralelos, coronación a nivel, instalación eléctrica reciente. Son los montajes más limpios, normalmente de una jornada con enrollador visible. Y en los que todavía están en obra, es el momento de dejar previsto el alojamiento del eje para que la cubierta quede sumergida y no se vea nada.
Y están las ciudades grandes del corredor: Alcalá, Torrejón, Coslada, San Fernando. Menos piscinas en proporción, porque dominan los bloques, pero concentradas en barrios de unifamiliar muy concretos.
En los tres casos el producto es el mismo: estructura y herrajes de acero inoxidable AISI 316L —nunca aluminio—, motorizada a 230 V (no existe versión manual), con lama de PVC opaca o de policarbonato solar translúcida, y con el eje visible sobre la piedra de coronación o sumergido dentro del vaso. La estructura dura más de quince años y la lama entre diez y quince según uso. Todas se fabrican conforme a la norma de seguridad NF P90-308, la referencia europea para cubiertas de piscina de uso familiar.




