Cubiertas para piscinas ya construidas: qué se puede hacer sin obra
Nos lo preguntan casi todas las semanas, y siempre con el mismo miedo detrás: «la piscina la hicimos hace veinticinco años, ¿habría que romper algo?». En la inmensa mayoría de los casos, no. Buena parte de las piscinas de la provincia se construyó cuando a nadie se le ocurría ponerles una cubierta —chalets y adosados de la capital, urbanizaciones de Rincón de la Victoria, Vélez-Málaga o Torre del Mar, casas de campo del interior— y aun así admiten una cubierta automática sin rehacer el vaso.
Lo que decide el proyecto no es la antigüedad de la piscina, sino dónde puede alojarse el eje que recoge las lamas. En una piscina ya terminada la solución es el enrollador sobre el agua: los soportes se anclan en la piedra de coronación, en uno de los lados cortos, sin vaciar el vaso y sin picar la estructura, y el montaje se resuelve normalmente en uno o dos días. El enrollador sumergido, el que queda oculto bajo el agua, necesita una bancada dentro del vaso, así que se proyecta en obra nueva o en una reforma. Preferimos decírtelo antes de presupuestar y no el día del montaje.
Que el vaso no sea un rectángulo perfecto tampoco frena el proyecto: como fabricamos cada cubierta a medida en Torrijos, nos adaptamos a piscinas irregulares y a las que tienen escalera romana. Sí hacemos siempre dos comprobaciones. La primera, el estado de la piedra de coronación, porque ahí es donde va a apoyarse la cubierta durante años. La segunda, el acceso a la parcela: si tu piscina está en una calle estrecha o con desnivel, dínoslo al pedir el presupuesto, porque la cubierta viaja en piezas largas y conviene tenerlo en cuenta al planificar el montaje. En la visita comprobamos las dos cosas.
Lo explicamos entero en cubierta para piscina ya construida. Y si prefieres que lo veamos sobre el terreno, la visita técnica para tomar medidas es gratuita y no te compromete a nada, en cualquier punto de la provincia.




