Qué cubierta pide una piscina en Sant Cugat
Calor de día, helada de noche: el municipio tiene estación propia
Sant Cugat no depende de datos comarcales: tiene estación del Meteocat en el propio término, a 158 metros de altitud. La serie 2014-2025 deja un retrato muy claro. 61,2 días al año con máxima por encima de 30 °C —cuatro veces más que en la costa del Maresme, donde Cabrils se queda en 15,2— y a la vez 10,4 días de helada, con una mínima absoluta registrada de -4,4 °C. En cambio solo 31,3 noches tropicales: el aire se enfría de noche porque no hay mar que lo modere. El Meteocat clasifica el Vallès Occidental como mediterráneo prelitoral central, con inviernos fríos de 6 a 8 °C de media, y resume el calendario de heladas al revés: no hiela de junio a octubre, es decir, puede helar los otros siete meses.
Ese doble castigo es justo el trabajo de una cubierta de lamas. De día, cerrada, corta la evaporación: entre un 70 y un 80 % menos, que en una piscina de 8×4 m son 15.000 a 25.000 litros al año que no se van al aire. De noche conserva el calor que el agua ha ganado, que es lo que decide si mayo y septiembre son meses de baño o solo de mirar el agua. Y con bomba de calor la cubierta recorta entre el 50 y el 60 % del consumo de climatización. De paso, el agua necesita en torno a un 35 % menos de producto químico.
PVC o policarbonato, con el mismo sol que la costa
Un dato que sorprende: la radiación solar de Sant Cugat es prácticamente la misma que la de Barcelona ciudad. 15,9 MJ/m² al día de media anual frente a 16,1 en Barcelona-Raval, menos de un 3 % de diferencia. Eso significa que la lama de policarbonato solar rinde aquí igual que en el Maresme: capta la radiación y ayuda a templar el agua aprovechando el sol, algo que en un municipio con 61 días de más de 30 °C y madrugadas frescas viene muy bien en los meses de hombro. La lama de PVC sigue siendo la opción estándar, más robusta para el uso diario y buena aislante en las noches frías, y la de policarbonato transparente es la elección cuando se quiere mantener el agua a la vista. Las tres van sobre la misma estructura de 316L y con el mismo motor: todas nuestras cubiertas son motorizadas, a 230 V y 50 Hz, con mando o pulsador. Puedes elegir el enrollador sobre el agua, con o sin cajón, o sumergido y oculto.
El viento no es aquí un problema de diseño: la racha máxima que ha registrado la estación en toda su serie es de 76,7 km/h y solo hay 3,9 días al año por encima de 54 km/h, la más baja de las cinco estaciones de la provincia con las que la hemos comparado. Los vientos fuertes entran del norte y el noroeste, de tierra. Y la nieve tampoco es un factor de diseño: la estación del municipio ni mide espesor. Aquí el invierno se nota en la helada de madrugada, no en la nevada.
El agua: una ordenanza pionera y un recibo que no es el de Barcelona
Sant Cugat aprobó su ordenanza de ahorro de agua antes que ningún otro municipio español —el texto refundido es de julio de 2018— y obliga a que las piscinas nuevas con más de 20 m² de lámina de agua capten el agua sobrante en un depósito. El Ajuntament colaboró además en la redacción del Model d'ordenança d'estalvi d'aigua de la Diputació de Barcelona de marzo de 2025, que condiciona la autorización de piscinas nuevas a medidas que minimicen las pérdidas por evaporación. Conviene decirlo con precisión: es un modelo, no una norma, y solo obliga donde el ayuntamiento lo haya aprobado. Ni esa ordenanza ni la de Sant Cugat obligan a cubrir la piscina, y ninguna comunidad autónoma lo exige en una piscina privada familiar.
Quien sí lo recomienda por escrito es la Agència Catalana de l'Aigua. En su guía de ahorro doméstico, bajo el epígrafe «cobreix la piscina», dice que instalar un cobertor es una de las medidas más eficaces para reducir el consumo de agua de una piscina y cifra en un 70 % la evaporación que evita, la banda baja de lo que medimos nosotros. La misma guía recuerda que no hace falta vaciar el vaso en invierno: hay tratamientos de invernaje que mantienen la calidad del agua fuera de temporada.
En dinero, el agua de Sant Cugat la gestiona Sorea y no Aigües de Barcelona, así que la tarifa metropolitana no sirve de referencia. El Observatorio del precio del agua de la ACA situaba el precio total del municipio —suministro, canon y alcantarillado— en 2,764 €/m³ para un consumo de 12 m³ al mes, vigente a 1 de enero de 2025. A ese precio, los 15.000 a 25.000 litros que se dejan de evaporar rondan los 41 a 69 € al año, y bastante más si el hogar sube a los tramos altos de la tarifa, que es lo habitual en una casa con jardín y piscina.
El argumento de peso, sin embargo, no es el recibo: es el calendario de la sequía. Hoy no hay ninguna restricción —la ACA devolvió las cuencas internas al escenario de normalidad el 16 de mayo de 2025 y el sistema Ter-Llobregat estaba al 77,5 % el 24 de septiembre de 2026—, pero el Pla especial de sequera sigue vigente y el semáforo de la sequía de la ACA mantiene sus seis escenarios, de la normalitat a la emergència. En excepcionalitat no se permite llenar una piscina unifamiliar y solo se admite reponer lo indispensable para garantizar la calidad sanitaria del agua; en emergència no se puede llenar ni rellenar en ningún caso. Una cubierta no exime de nada: lo que hace es que el vaso pida mucha menos reposición cuando reponer sea difícil.




