Piscina contenida en parcela de ciudad: qué cambia en Sant Just Desvern
A 7,7 km en línea recta del centro de Barcelona y a 122 m de altitud, Sant Just Desvern no es una urbanización de montaña: es un municipio metropolitano de 21.045 habitantes pegado a Esplugues de Llobregat, con la casa unifamiliar arrinconada en la zona alta. De ahí sale la particularidad: 472 piscinas registradas y una densidad de 6,0 por cada 100 viviendas, menos de un tercio de la de Begues (21,5). Pocas piscinas, y casi ninguna en un sitio cómodo.
El límite no es el presupuesto: es la cota
En la zona alta la parcela va en terrazas y la piscina rara vez queda al nivel de la calle. Si entre el portal y la piedra de coronación hay una escalera, la estructura sube a mano y se ensambla arriba: ese detalle pesa en el día de montaje mucho más que el tamaño del vaso. Y el espacio libre en el extremo del vaso decide el resto, porque el eje ocupa lo suyo y el cajón que lo tapa ocupa más.
Sin obra en el vaso: la razón por la que aquí funciona
Sobre piscina ya construida montamos modelos elevados: el eje se apoya por encima del agua, con cajón o sin él, y el vaso no se toca. En la ciudad-jardín de los años cuarenta a sesenta esa es la vía razonable. El enrollador sumergido, el que no se ve, hay que dejarlo previsto antes de hormigonar: en Sant Just eso solo cuadra con la obra nueva de Mas Lluí-Els Miralls. Motor lleva siempre, a 230 V y 50 Hz, con mando o pulsador, porque no fabricamos ninguna cubierta sin motorizar. Y la lama, de PVC, la más robusta, o de policarbonato solar, que además templa el agua con el sol.
Una casa de primera residencia, no de temporada
Sant Just se habita los doce meses: solo el 10,7 % de sus viviendas no es vivienda principal, un tercio de lo que marca Sitges. Y es el municipio de casa unifamiliar con mayor peso alemán relativo de la provincia —352 alemanes, el 12,5 % de sus 2.806 extranjeros (Idescat, 1 de enero de 2025)—, porque la Deutsche Schule Barcelona funciona desde 1977 en Esplugues, al otro lado del límite municipal. Un vaso que se usa de abril a octubre y que el resto del año se queda abierto recoge hoja, polen y lluvia. Cerrarlo es exactamente lo que pide por escrito la Agència Catalana de l'Aigua: en su guía de ahorro doméstico llama cobertor a la cubierta y le atribuye hasta un 70 % menos de evaporación, protección frente a las heladas y una barrera contra la materia orgánica. Menos materia orgánica es menos cloro —la química cae alrededor de un 35 %— y con bomba de calor el ahorro de climatización está entre el 50 y el 60 %.
El agua de la piscina se paga en el tramo más alto del recibo
El agua la suministra aquí Aigües de Barcelona, con tarifa doméstica escalonada por tramos mensuales: el metro cúbico del tramo más alto sale a 10,31 € con IVA. Reponer lo que se evapora no se paga, por tanto, al precio medio del recibo, sino arriba del todo. Sobre una lámina de 8×4 m son entre 15.000 y 25.000 litros al año que nunca salen del vaso. Para elegir enrollador, Modelos de cubierta; para decidir la lama, Tipos de lamas.




