Casi una de cada tres casas de Vallirana tiene piscina
Vallirana no sale en ninguna lista de municipios caros de la provincia de Barcelona y, aun así, tiene más piscinas registradas que Sitges y está 15 km más cerca de la capital: 19,8 km en línea recta frente a 34,3. Aquí no hay que convencer a nadie de que una piscina cabe en su casa: la tiene el vecino, y el de enfrente.
Una urbanización detrás de otra a lo largo de la carretera vieja
El casco de Vallirana se estiró por la antigua N-340 y el término acabó convertido en una red de urbanizaciones: La Solana, Vallirana Parc, Vall del Sol, Can Batlle, El Lledoner, Can Rovira, La Selva Negra Catalana, Les Bassioles. Esa carretera fue la travesía del pueblo hasta que en noviembre de 2019 se abrió la variant de l’N-340 por túnel. Lo que quedó a sus lados es el municipio de verdad: el Censo de 2021 cuenta más de 3.400 viviendas unifamiliares —el 63,2 % de la vivienda principal, uno de los porcentajes más altos del Baix Llobregat— y 1.806 viviendas de más de 120 m² útiles. El recuento de piscinas del Catastro sobre las 6.949 viviendas del municipio da 29,4 piscinas por cada 100 viviendas: casi una de cada tres casas. No existe censo público de piscinas por urbanización y no lo vamos a inventar, pero el reparto del parque de vivienda deja poco margen de duda.
Segunda residencia que pasó a primera: la temporada ya no es agosto
El 21,8 % de las viviendas de Vallirana sigue sin ser vivienda principal. Es el rastro de urbanizaciones que nacieron como casa de fin de semana y que hoy son el domicilio de gente que trabaja en Barcelona. Eso cambia lo que se le pide a la piscina: un vaso que se abría tres semanas en agosto ahora se querría usar de mayo a octubre. Vallirana está a 177 m de altitud y sin un metro de costa en el término, y no tiene estación de la XEMA, así que ninguna cifra de clima es de aquí; pero el patrón del interior de la provincia está medido por el Meteocat: en mayo, septiembre y octubre las mínimas medias del Vallès van de 2,4 a 3,3 °C por debajo de las del Maresme. Tierra adentro la piscina devuelve de noche buena parte de lo que el sol le dio por la tarde. Con la cubierta echada, septiembre y octubre dejan de ser meses de agua fría.
Policarbonato solar o PVC: lo decide el uso, no el tamaño del vaso
Las dos lamas miden 60 mm de ancho y las dos cierran igual; lo que cambia es para qué se pide la cubierta. Si el objetivo es estirar mayo y octubre, la lama de policarbonato solar es la que encaja: deja pasar la radiación y ayuda a templar el agua aprovechando el sol, y eso se nota justo en los meses de pelea. Si la piscina se usa todo el verano y está bajo copa de árbol, con hoja y acícula cayendo, la lama de PVC soporta mejor el uso diario. Lo segundo que se decide es el eje: sobre el agua, con cajón o sin él, la vía normal en una piscina ya hecha, o sumergido y fuera de la vista, que hay que dejar previsto en el vaso. Puedes comparar sistemas en Modelos de cubierta y materiales en Tipos de lamas.
El agua en Vallirana sale a 3,447 € el metro cúbico
Aquí el agua no es un dato de fondo, es la factura. El Observatori del preu de l’aigua de la Agència Catalana de l’Aigua da a Vallirana un precio de 3,447 €/m³ a 1 de enero de 2025, con el canon y el alcantarillado ya dentro: por encima de Barcelona ciudad (3,223) y más del doble de lo que se paga en Sant Quirze del Vallès (1,582). Ese precio corresponde a un consumo doméstico de 12 m³ al mes; una casa con jardín y piscina consume más y paga el metro cúbico de los tramos altos, así que tómalo como suelo. En un vaso de 8×4 m la cubierta evita entre 15.000 y 25.000 litros de evaporación al año, alrededor de un 35 % de producto químico y, si el agua va climatizada con bomba de calor, entre un 50 y un 60 % del consumo. La propia Agència recomienda por escrito instalar un cobertor —así llama la administración catalana a la cubierta, y a la lama, lamel·la— porque reduce la evaporación hasta un 70 %. Hoy no hay ninguna restricción: las cuencas internas están en normalitat y el sistema Ter-Llobregat estaba al 77,51 % el 24 de septiembre de 2026. El argumento no es el miedo; es llegar preparado a la próxima seca.




