Obra nueva, preinstalación y por qué conviene decidirlo pronto
Paracuellos ha crecido de una forma muy concreta: promociones de vivienda unifamiliar sobre parcelas medianas, con jardín y sitio para piscina. Muchas se entregan ya con preinstalación de piscina, es decir, con las conducciones y la acometida previstas aunque el vaso se haga después.
Eso abre una ventana que conviene no dejar pasar. Una cubierta automática admite dos posiciones del eje. El enrollador visible se apoya sobre la piedra de coronación en uno de los extremos: es la opción para una piscina ya construida, se instala en un día y no obliga a picar nada. El enrollador sumergido se aloja dentro del propio vaso, bajo el nivel del agua, y deja la piscina completamente limpia a la vista; pero para eso el hueco tiene que estar previsto antes de hormigonar.
Si el vaso todavía no está hecho, el sumergido sale prácticamente sin sobrecoste de obra, porque el hueco se hace de una vez con el resto. Si ya está hormigonado, pasar a sumergido significa picar, y entonces casi siempre tiene más sentido el visible.
Sobre las lamas: la de PVC es la clásica, opaca y muy resistente; la de policarbonato solar es translúcida, deja pasar la radiación y aporta algo de temperatura al agua, que a 688 metros de altitud se nota. La estructura es siempre de acero inoxidable AISI 316L —nunca aluminio— y aguanta más de quince años; la lama está pensada para entre diez y quince.
Y una cosa que conviene tener clara: todas nuestras cubiertas son motorizadas, a 230 V. No hay versión manual. Lo que se elige es la posición del eje y el tipo de lama, no si lleva motor.
En seguridad, se fabrican conforme a la norma NF P90-308, la referencia europea para cubiertas de piscina de uso familiar, que cubre el paso accidental de un niño y el riesgo de quedar atrapado debajo. Decimos «conforme a» de forma deliberada: no existe un certificado que se entregue con cada instalación.




