Las 41.968 piscinas de la provincia de Tarragona, municipio a municipio
Este es el orden real de la provincia, sin saltarse a nadie. Lo encabeza El Vendrell con 2.807 piscinas registradas, seguido de Calafell con 2.802: cinco vasos de diferencia entre el primero y el segundo, en dos municipios vecinos del Baix Penedès. Tercero va Mont-roig del Camp con 2.614, cuarto L’Ametlla de Mar con 2.342 y quinto Cambrils con 1.837. Detrás aparecen Tortosa con 1.718, Cunit con 1.582, la propia ciudad de Tarragona con 1.533, Roda de Berà con 1.321 y El Catllar con 1.270. Cierran la tabla alta Reus con 1.125, La Bisbal del Penedès con 1.013, Valls con 859, Roquetes con 842, Salou con 824, Deltebre con 795, Alcanar con 693 y L’Ampolla con 659.
De esa tabla salen tres lecturas que explican cómo es esta provincia. La primera: las dos ciudades grandes no mandan. Tarragona capital aparece la octava, con 1.533 vasos, y Reus la undécima, con 1.125: entre las dos no llegan a los 2.700, menos que El Vendrell solo. No es una rareza estadística, es urbanismo: son ciudades compactas y de bloque, y la piscina aparece donde hay parcela.
La segunda: el Baix Penedès es el corazón de la provincia. El Vendrell, Calafell, Cunit y La Bisbal del Penedès suman 8.204 vasos entre los cuatro, casi uno de cada cinco de la provincia, en una franja de costa muy pequeña. Es la segunda residencia más próxima al área de Barcelona, con urbanizaciones de chalé de los años setenta, ochenta y noventa, y eso tiene una consecuencia práctica: la mayoría de esos vasos son antiguos, de medidas que no vienen en ningún catálogo, y la cubierta se resuelve sobre una obra ya hecha.
La tercera: las Terres de l’Ebre pesan de verdad. L’Ametlla de Mar, Tortosa, Roquetes, Alcanar, Deltebre y L’Ampolla suman 7.049 piscinas entre los seis, y es un mercado que no se parece al del Penedès: parcelas más grandes, casas de uso continuo en Tortosa y Roquetes, y urbanizaciones muy expuestas al aire del mar en la costa. Dos realidades que no se resuelven con la misma hoja de pedido.
Un aviso necesario sobre estos números. El censo del Catastro infrarregistra: es un suelo, no un techo. Hay piscinas sin declarar y otras que figuran con retraso, así que la cifra real es mayor que la publicada. Tampoco distingue la privada de la comunitaria, ni de la de un hotel o un cámping, y eso pesa aquí: en Salou (824) y en Cambrils (1.837) buena parte del censo son láminas de hotel, apartamento turístico y cámping, no chalés con jardín. Los 2.807 vasos de El Vendrell son todas las láminas registradas en el término, no 2.807 casas con piscina. Y el dato no baja de municipio: no hay desglose oficial por barrio ni por urbanización, así que cuando aquí repartimos la provincia por comarcas lo hacemos por geografía, nunca atribuyendo cifras a un barrio.
Es ahí donde una cubierta de lamas se justifica con argumentos que no son estéticos. Cerrada recorta la evaporación entre un 70 % y un 80 %, por donde se va la mayor parte del agua y del calor, y el producto químico baja en torno a un 35 %. Con bomba de calor y la cubierta puesta el sistema consume entre un 50 % y un 60 % menos, y con lama de policarbonato solar el agua gana 6 o 7 °C de día sin gastar nada. El otro motivo es la seguridad: cerrada, la lama forma una superficie continua que impide el acceso al agua y aguanta 100 kg conforme a la NF P90-308, norma francesa y no europea. Eso no la convierte en transitable: no se debe andar sobre ella, y no sustituye a la vigilancia de un adulto.

