Las 46.007 piscinas de la provincia de Girona, municipio a municipio
Este es el orden real de la provincia, sin saltarse a nadie. Encabeza Castelló d’Empúries con 3.066 piscinas registradas, el municipio con más vasos de todo Girona. Segunda va Lloret de Mar con 2.862, tercera Calonge i Sant Antoni con 2.623, cuarta L’Escala con 2.159 y quinta Begur con 2.039. Detrás aparecen Roses con 1.850, Platja d’Aro con 1.517, Palafrugell con 1.466, Santa Cristina d’Aro con 1.439 y Maçanet de la Selva con 1.218. Cierran la tabla alta Caldes de Malavella con 1.152, la propia ciudad de Girona con 1.143, Vidreres con 1.059, Pals con 879, Blanes con 794, Torroella de Montgrí con 761, Sils con 731 y Sant Feliu de Guíxols con 643.
De esa tabla salen tres lecturas que explican cómo es esta provincia. La primera: la capital no manda. Girona ciudad aparece la duodécima, con 1.143 vasos, menos de la mitad que Castelló d’Empúries. No es una rareza estadística, es urbanismo: la ciudad es compacta y de bloque, y la piscina aparece donde hay parcela.
La segunda: aquí la piscina es, en buena parte, segunda residencia de costa. Los cinco primeros municipios están en el litoral o a un paso, y no en una sola comarca: Castelló d’Empúries y L’Escala en el Alt Empordà, Calonge i Sant Antoni y Begur en el Baix Empordà, y Lloret de Mar en la costa de la Selva. Hay términos pequeños, como Begur, que superan los dos mil vasos. Eso cambia las prioridades: la cubierta no se compra solo para calentar el agua, se compra para que la piscina siga limpia y cerrada los meses en que nadie la mira.
La tercera: el interior de la Selva también cuenta. Maçanet de la Selva, Caldes de Malavella, Vidreres y Sils suman más de 4.100 piscinas registradas entre los cuatro: urbanizaciones de chalé con parcela, lejos del mar, con inviernos más fríos y más vegetación alrededor. Son dos mercados distintos y no se resuelven con la misma hoja de pedido.
Un aviso necesario sobre estos números. El censo del Catastro infrarregistra: es un suelo, no un techo. Hay piscinas sin declarar, otras que figuran con retraso y vasos que no llegan a constar, así que la cifra real es mayor que la publicada. Tampoco distingue la piscina privada de la comunitaria, ni de la de un hotel o un cámping: los 3.066 vasos de Castelló d’Empúries son todas las láminas de agua registradas en el término, no 3.066 casas con piscina. Y el dato no baja de municipio: no hay desglose oficial por barrio ni por urbanización. Cuando aquí repartimos la provincia por comarcas lo hacemos por geografía y por nuestro trabajo, nunca atribuyendo cifras a un barrio.
Y es ahí donde una cubierta de lamas se justifica con argumentos que no son estéticos. Cerrada, recorta la evaporación entre un 70 % y un 80 %, que es por donde se va la mayor parte del agua y también del calor. El producto químico baja en torno a un 35 %, porque el agua deja de recibir sol directo, hojas y polvo. Con bomba de calor y la cubierta puesta, el sistema consume entre un 50 % y un 60 % menos. Y con lama de policarbonato solar el agua gana 6 o 7 °C de día sin gastar nada. El otro motivo por el que nos llaman es la seguridad: cerrada, la lama forma una superficie continua que impide el acceso al agua y aguanta 100 kg conforme a la NF P90-308, norma francesa y no europea. Eso no la convierte en transitable ni pisable: no se debe andar sobre ella, y no sustituye a la vigilancia de un adulto.

