Clima de Illescas: la cubierta que alarga una temporada corta
Illescas tiene el clima continental de la meseta: veranos secos y muy calurosos, con máximas que en julio y agosto se van habitualmente por encima de los 35 grados, e inviernos fríos con heladas nocturnas. La temporada de baño real, sin ayuda, se queda en poco más de tres meses. Con una cubierta de lamas, se estira por los dos extremos.
El mecanismo es sencillo: durante el día el agua acumula calor, y una cubierta cerrada por la noche evita que se pierda por radiación y evaporación. En mayo y en septiembre esa diferencia es la que separa una piscina que se usa de una piscina que se mira.
En pleno verano el argumento es otro: el agua que se evapora. En la Sagra, con aire seco y viento, una piscina descubierta pierde agua a diario, y con ella el cloro y el resto de producto. Cerrar la cubierta cuando no se usa reduce mucho esa pérdida y baja el mantenimiento de forma clara.
Y está el invierno, que en las urbanizaciones de Illescas dura de octubre a mayo. Durante esos meses la piscina no se usa pero sigue recogiendo hojas, polvo y agua de lluvia. Con la cubierta cerrada el vaso queda protegido, el agua se mantiene en condiciones y la apertura de la temporada siguiente es mucho más rápida y barata.
En cuanto a la lama, aquí se instala sobre todo PVC por resistencia y precio, aunque cada vez más clientes eligen policarbonato solar para ganar unos grados. Puedes compararlas en Modelos de cubierta y Tipos de lamas.




