Clima de Numancia de la Sagra: por qué la cubierta se amortiza
Numancia comparte el clima de toda la Sagra: continental, con veranos secos y muy calurosos e inviernos fríos de heladas frecuentes. Es un clima estupendo para tener piscina en julio y bastante ingrato el resto del año, y ahí es donde una cubierta automática cambia el uso real que le das.
Lo primero es la temperatura. Cerrada por la noche, la cubierta evita la pérdida de calor por evaporación y radiación, de modo que el agua amanece varios grados por encima de lo que amanecería descubierta. Aplicado a mayo y a septiembre, eso son semanas enteras de baño ganadas.
Lo segundo es el agua y el producto. En verano, una piscina descubierta en la meseta pierde agua a diario por evaporación; al rellenar, se diluye el tratamiento y hay que volver a dosificar. Con la cubierta cerrada cuando no se usa, el consumo de agua y de cloro baja de forma muy visible a lo largo de la temporada.
Y lo tercero es el invierno. Entre octubre y mayo la piscina no se usa pero sigue recogiendo hojas, polvo y lluvia. Con la cubierta cerrada, el vaso queda protegido, el agua se conserva mucho mejor y la apertura de la temporada siguiente es rápida y barata.
Sobre el material, la lama de PVC es la más habitual por robustez y precio; la de policarbonato solar suma calentamiento del agua; y la transparente es la más discreta. Están todas explicadas en Tipos de lamas.




