Cal, terral y sol: lo que le pasa a una piscina en Alhaurín
Alhaurín el Grande está a 264 metros, en la ladera norte de la Sierra de Mijas, y eso se nota en el agua. Los días de agosto son más secos y más duros que en Fuengirola, pero las noches caen varios grados porque el mar queda al otro lado de la sierra. Sin cubierta, la piscina gana calor de día y lo suelta de noche; con la lama puesta, ese vaivén se corta y el baño se alarga.
El agua de aquí baja de una sierra de caliza y mármol; es la que mana en los doce caños de la Fuente Lucena y es dura de verdad. Al evaporarse deja un cerco blanco de cal en la lama y en los apoyos del eje. Por eso todo lo estructural que fabricamos es acero inoxidable 316L: los soportes, los ejes y la tornillería aguantan ese ambiente calcáreo sin picarse.
Alhaurín no da al mar, pero el poniente cruza el Puerto de los Pescadores y trae salitre en suspensión hasta las fincas; menos que en la orilla, no cero. Y luego está lo agrícola: polvo del terral, flor de naranjo, hoja de olivo y la tierra que levantan los caminos. Todo eso acaba en el vaso. Con la cubierta cerrada, el filtro y el cloro trabajan la mitad.
El sol es el otro enemigo. En una parcela abierta del valle, sin la sombra de un edificio, la lama recibe radiación directa desde primera hora hasta el atardecer. Nuestro mantenimiento aquí es simple: manguera de agua limpia sobre la lama cuando la dejes recogida varios días, revisión del final de carrera antes del verano y ojo con las hojas secas del olivar en octubre, que se meten entre lama y lama.
¿Qué lama pedir en Alhaurín el Grande? El PVC es la opción sólida y de sobra probada para una piscina de finca que se usa de mayo a octubre. El policarbonato solar rinde mejor si quieres ganar temperatura en un sitio de noches frescas, porque deja pasar la luz y calienta el agua; el transparente busca el efecto estético. Compáralas con calma en nuestra <a href="lamas.html">página de lamas</a>.




