Por qué Cártama tiene 1.882 piscinas y qué cambia eso en la cubierta
El Valle del Guadalhorce concentra piscinas por una razón muy simple: aquí se construye vivienda unifamiliar con parcela, y la parcela acaba teniendo piscina. Cártama suma 1.882 y queda en el puesto 12 de la provincia de Málaga, por delante de sus vecinos del interior, Álora con 995, Pizarra con 610, Almogía con 333 y Casabermeja con 269. Por encima quedan los municipios del eje que va hacia la costa: Coín con 2.697, Alhaurín el Grande con 3.226, Alhaurín de la Torre con 5.250 y Málaga capital con 6.583. Cártama está justo en la bisagra entre ese eje y el interior, y eso se nota en el tipo de piscina que nos encontramos: vaso familiar en parcela propia, en un municipio cuyo crecimiento es de vivienda unifamiliar.
El censo añade otro dato que conviene leer con cuidado: desde 2022 se han sumado 32 piscinas en Cártama. Es un crecimiento corto al lado del que registran los municipios del eje que va hacia la costa, con 415 nuevas en Alhaurín de la Torre, 289 en Alhaurín el Grande y 697 en Málaga capital, y está mucho más cerca del ritmo del interior agrícola: 36 en Álora, 46 en Almogía, 41 en Casabermeja y 28 en Pizarra. Lo que eso nos dice del trabajo aquí es claro: en Cártama la cubierta se juega sobre todo en las 1.882 piscinas que ya existen, no en la de estreno. Por cada vaso recién hecho hay decenas de vasos construidos hace años, en el pueblo y en la Estación de Cártama, que siguen descubiertos y que se resuelven con el enrollador sobre el agua. Ese es el caso que más nos piden en el municipio.
Un aviso necesario sobre estos números, para que nadie los lea de más: el censo del Catastro infrarregistra. Es un suelo, no un techo. Hay piscinas que no están declaradas, otras que figuran con retraso y vasos pequeños que no llegan a constar, así que la cifra real es mayor que la publicada. Además, el Catastro no distingue la piscina privada de la comunitaria, ni de la de un hotel, ni de la de un club deportivo: las 1.882 de Cártama son todas las láminas de agua registradas en el término, no 1.882 casas con piscina. Y el dato no baja de municipio: no existe desglose oficial por núcleo, por lo que no se puede decir cuántas hay en la Estación de Cártama y cuántas en El Sexmo. Cuando repartimos la zona por núcleos lo hacemos por geografía y por nuestro trabajo en la zona, nunca atribuyendo cifras a un barrio.
En la práctica, ese perfil de piscina familiar en parcela propia es el que mejor amortiza una cubierta, y por eso aquí el argumento no es estético. Una cubierta de lamas cerrada recorta la evaporación entre un 70 % y un 80 %: en un vaso de 8×4 metros eso son entre 15.000 y 25.000 litros al año que no hay que reponer. Si hay bomba de calor, el consumo del sistema baja entre un 50 % y un 60 %, y con lama de policarbonato solar el agua gana 6 o 7 °C de día sin gastar nada. Sumando agua, química y energía, la inversión se recupera en un plazo de 4 a 7 años. El otro motivo por el que nos llaman es la seguridad: cerrada, la lama forma una superficie continua que impide el acceso al agua y aguanta 100 kg conforme a la NF P90-308, que es una norma francesa, no europea. Conviene decirlo claro: eso no la convierte en transitable ni pisable, y no se debe andar sobre ella.




