Clima de Villanueva del Pardillo: dos grados menos que Madrid de madrugada
Villanueva del Pardillo está a unos 650 metros, bastante más bajo que Galapagar o Torrelodones, y aun así sus noches son más frías que las de Madrid capital: 17 °C de mínima media en julio y agosto, frente a los 19 °C de la ciudad. Aquí no hay isla de calor urbana y el aire frío drena hacia el valle del Guadarrama. La temporada cálida va del 15 de junio al 10 de septiembre: sin cubierta, unas diez semanas de baño cómodo.
El problema, por tanto, no es el día: es la madrugada. En junio la mínima media es de 14 °C y en septiembre de 13 °C, así que el agua pierde de noche lo que había ganado con el sol. Una cubierta de lamas cerrada corta la evaporación, que es por donde se escapa la mayor parte del calor de un vaso al aire libre, y por la mañana el agua arranca templada en lugar de arrancar de cero.
La suciedad de aquí tampoco es la del pinar: el pino piñonero apenas ocupa el 0,3 % del término, mientras que el encinar llega al 29,4 % y el bosque de ribera del Guadarrama y del Aulencia al 23,6 %. Eso se traduce en pelusa de chopo y de álamo pegada a la lámina de agua justo cuando estás abriendo la piscina, hoja de encina y bellota que se hunde en otoño, y folíolos de fresno tan pequeños que atraviesan la rejilla del skimmer.
En noviembre el bosque de ribera suelta la hoja de golpe, y en enero las mínimas medias rondan 1 °C, con heladas. Una piscina descubierta pasa el invierno acumulando materia orgánica en el fondo y llega a mayo verde, con un arranque caro en producto y en horas. Con la cubierta cerrada, el agua se mantiene limpia, la reapertura se reduce a abrir y filtrar, y el vaso queda cubierto por una barrera conforme a la norma NF P90-308.
Sobre qué lama elegir, en Villanueva del Pardillo el planteamiento es claro. El PVC es la opción opaca y sólida: frena la evaporación y deja el vaso a oscuras, que es lo que interesa si lo que te pesa es la hojarasca de ribera y la limpieza diaria. El policarbonato solar aprovecha las horas de sol para calentar el agua y compensar esas madrugadas de 13 °C de septiembre. Merece la pena valorar las dos: las comparamos en detalle en <a href="lamas.html">nuestra página de lamas</a>.




