Clima de la Mesa de Ocaña: altura, viento y heladas
La Mesa de Ocaña es una llanura elevada, y eso se nota en el clima: más viento que en el valle, noches más frescas incluso en verano y heladas invernales frecuentes. El resultado es una temporada de baño corta y un agua que, sin ayuda, tarda en ponerse a temperatura en primavera.
Contra eso, una cubierta de lamas es la solución más eficiente que existe, porque actúa justo donde se pierde el calor: la superficie. Cerrada por la noche, evita la evaporación y la radiación, y el agua amanece bastante más caliente que si estuviera descubierta. En mayo y septiembre eso es la diferencia entre bañarse y no bañarse.
El viento de la meseta es el otro factor, y es doble. Por un lado enfría el agua más rápido; por otro, arrastra polvo, tierra y hojas hasta el vaso durante todo el año. Una piscina cerrada se mantiene limpia con una fracción del esfuerzo, y eso se nota sobre todo en las casas que se usan solo los fines de semana.
En verano, con las máximas de la zona y el aire seco, la evaporación diaria es considerable. Cerrar la cubierta cuando no se usa reduce el consumo de agua y de producto químico de forma clara, algo que en la Mesa de Ocaña, donde el agua no sobra, importa más que en otros sitios.
Para casas de uso ocasional solemos recomendar lama de PVC por robustez, o policarbonato solar si además quieres ganar temperatura. Puedes verlas en Tipos de lamas y comparar los sistemas en Modelos de cubierta.




