Salitre, levante y sol: lo que el clima de Manilva le hace a una cubierta
Manilva mira al Estrecho, y eso la separa del resto de la Costa del Sol. Cuando entra el levante, el viento llega encajonado desde Tarifa y trae sal en suspensión que se deposita sobre todo lo que está a la intemperie. En la primera línea de la Chullera o del Castillo, una barandilla sin tratar se pica en un par de veranos. Por eso toda nuestra estructura, a la vista o sumergida, es acero inoxidable 316L, el que aguanta cloruros.
El mismo levante que trae sal trae arena. En las casas pegadas al paseo de Sabinillas y a la playa del Castillo, un fin de semana de viento deja el fondo del vaso con un velo fino que el limpiafondos tarda en levantar. Con la cubierta cerrada, esa arena se queda encima de las lamas y se retira con la manguera antes de abrir. Es la diferencia entre limpiar la superficie y vaciar medio filtro.
El sol pega fuerte y la temporada es larga: en Manilva se sigue uno bañando en octubre. En las parcelas en pendiente de Bahía de las Rocas, sin apenas sombra, el agua se evapora sin parar y hay que rellenar cada semana. La cubierta cerrada por la noche corta esa pérdida y conserva buena parte del calor del día, así que la piscina se puede usar antes en primavera y más tarde en otoño.
El mantenimiento aquí no se parece al del interior. A una cubierta de Toledo le basta con una revisión en primavera; a una de Manilva le pedimos un enjuague con agua dulce cada pocas semanas, sobre todo si la piscina lleva electrólisis salina, porque la sal del agua y la del aire se suman. Nosotros dejamos el motor de 230 V estanco y protegido, y revisamos anclajes y topes en cada visita.
Y luego está la lama, que en esta costa no es un detalle estético. El PVC es la elección segura para una vivienda que pasa meses cerrada: opaco, estable y fácil de enjuagar. El policarbonato solar suma grados aprovechando el sol que aquí sobra, y el transparente deja ver el vaso. Le contamos las diferencias sin rodeos en nuestra <a href="lamas.html">comparativa de lamas</a> antes de que decida.




