Lo que cambia al montar en una finca de La Zagaleta
El primer asunto es logístico y se resuelve antes de pisar la parcela. El eje de acero inoxidable 316L viaja en una sola pieza, y en vasos largos eso significa un transporte de más de diez metros que tiene que entrar por el control de acceso y subir por viales con curvas cerradas. Lo gestionamos con la seguridad de la urbanización con antelación, con matrícula, horario y nombre del equipo, igual que haría cualquier industrial que trabaje dentro.
El segundo es el vaso. Aquí las piscinas son grandes y muchas tienen forma libre, con la lámina de agua partida o con escalinata de obra en un lateral. Una cubierta de lamas necesita dos apoyos paralelos y un ancho constante entre ellos, así que en estos vasos lo que hacemos es medir el rectángulo útil y, cuando la forma no lo permite, plantear el eje sobre la zona recta y resolver el resto con la piedra de coronación.
Y el tercero es que, en parcelas de este tamaño, el eje visible rara vez molesta: hay sitio de sobra para integrarlo en el entorno. Donde la propiedad no quiere ver nada, el enrollador sumergido dentro de un foso bajo la lámina de agua deja la piscina limpia de cualquier elemento.
