Cubrir una piscina que ya lleva cuarenta años construida
Muchas de las piscinas de Guadalmina Baja son de obra, de vaso rectangular y llevan décadas construidas. La buena noticia es que ese es el caso más fácil: una cubierta de lamas con enrollador visible se monta sobre un vaso ya construido sin tocar el agua ni la depuración, apoyando los soportes sobre la piedra de coronación.
Lo que sí hay que mirar con lupa en una piscina antigua son tres cosas: que la coronación esté a nivel en toda la longitud, que el ancho sea el mismo de un extremo al otro —en vasos de obra de esa época es normal que varíe algún centímetro— y que el borde tenga el apoyo suficiente para anclar los soportes. Lo medimos en la visita, y de ahí sale la medida exacta de fabricación.
En Guadalmina Alta, más hacia el interior y con parcelas de golf, nos encontramos más piscinas reformadas y algún vaso con escalinata lateral. Ahí la conversación es la de siempre: dónde cae el eje para que no estorbe el paso y por qué lado se quiere operar.
