Clima de Aravaca: una piscina que se usa tres meses puede usarse cinco
Aravaca comparte el clima continental de Madrid, matizado por el encinar y la cercanía del Monte de El Pardo: veranos secos y muy calurosos, con máximas que en julio y agosto superan holgadamente los 35 grados, e inviernos fríos con heladas nocturnas habituales. Sin ayuda, la temporada de baño se queda en algo más de tres meses.
Una cubierta de lamas cerrada por la noche evita la pérdida de calor por evaporación y radiación, que es por donde una piscina descubierta se enfría de verdad. El resultado es un agua que amanece varios grados por encima, y una temporada que empieza a finales de mayo y llega hasta bien entrado septiembre sin gastar en climatización.
En verano, el argumento es el agua. Con el aire seco de Madrid, una piscina descubierta evapora a diario una cantidad considerable, y cada relleno diluye el tratamiento químico y obliga a volver a dosificar. Con la cubierta cerrada cuando no se usa, ese ciclo se corta y el mantenimiento baja de forma visible.
Y luego está el jardín. Aravaca y Valdemarín tienen arbolado maduro —encinas, pinos y planifolios— que suelta hoja durante buena parte del año. Una piscina descubierta bajo esas copas es un trabajo diario de recogedor; cerrada, se mantiene limpia sola. Para las casas que se vacían en agosto o en Navidad, esa diferencia es enorme.
En parcelas grandes con piscinas de obra antiguas, lo habitual es que haya sitio para un enrollador sumergido, que es la opción más limpia visualmente y la que mejor encaja en un jardín cuidado. Si no lo hay, el enrollador visible se resuelve sobre la piedra de coronación sin tocar el vaso. Puedes compararlos en Modelos de cubierta y ver los materiales en Tipos de lamas.




