¿Qué lama conviene para una piscina en Boadilla?
Boadilla tiene un clima continentalizado, con veranos secos en los que se superan con facilidad los 33-35 °C. Con ese calor y el aire seco del oeste de Madrid, la evaporación del agua es muy alta: una piscina sin cubrir puede perder varios centímetros de nivel a la semana, obligando a rellenar y a corregir el equilibrio químico una y otra vez.
Para la mayoría de villas de Las Lomas, Olivar de Mirabal o Valdecabañas, la lama de policarbonato solar es la opción que mejor rinde. Deja pasar la radiación y calienta el agua unos grados de forma natural, lo que permite estrenar la piscina antes en primavera y alargar los baños hasta bien entrado septiembre, sin gasto energético.
Si buscas una solución robusta y de coste más contenido, la lama de PVC es una alternativa muy sólida: reduce igualmente la evaporación, mantiene el agua limpia de hojas y polen, y aguanta perfectamente los ciclos de calor intenso. Para quien prioriza la estética en parcelas muy cuidadas, la lama de policarbonato transparente ofrece un acabado discreto que apenas se nota sobre el agua.
Los inviernos de Boadilla traen heladas, y aquí la cubierta también trabaja: conserva el calor del agua, protege el vaso y evita la suciedad durante los meses de menos uso. Además, en cualquier época del año actúa como barrera de seguridad frente a caídas accidentales de niños, algo especialmente valioso en parcelas grandes con la piscina alejada de la vivienda.
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