Por qué Vélez-Málaga tiene 3.505 piscinas y qué implica para la cubierta
Vélez-Málaga suma 3.505 piscinas y es, de los 103 municipios de la provincia de Málaga, el séptimo por número de vasos. La razón es que aquí se juntan dos cosas que casi nunca van juntas. Por un lado, una franja de costa larga y poblada, con núcleos consolidados como Torre del Mar, Benajarafe o Chilches, donde la vivienda con piscina es lo corriente. Por otro, un municipio de interior de verdad: el casco histórico de Vélez y Triana, donde la piscina aparece en la casa unifamiliar y en la parcela agrícola reconvertida en vivienda. Dos mundos con la misma cubierta de fondo, pero con un enrollador, una lama y un acceso de obra distintos.
El crecimiento además es reciente: 610 de esas piscinas se han dado de alta desde 2022. Eso cambia el tipo de encargo que llega. Las piscinas nuevas se pueden resolver con el eje sumergido en un foso al fondo del vaso, sin ningún volumen sobre la piedra de coronación, siempre que la decisión se tome antes de hormigonar. Las que llevan años construidas, que siguen siendo la mayoría, se cubren con eje visible apoyado en la coronación, con cajón o sin él. En los dos casos la fabricación lleva 4-5 semanas, así que la piscina que se quiera cubrir para el verano hay que medirla en invierno.
Conviene entender de dónde sale este número antes de usarlo. El censo del Catastro es un suelo, no un techo: infrarregistra, porque hay vasos que no se declararon nunca y otros pendientes de regularizar, de modo que la cifra real de piscinas en Vélez-Málaga es más alta que 3.505. Tampoco distingue una piscina privada de una comunitaria, de la de un hotel o de la de un club deportivo: las cuenta todas igual, y eso en un municipio con frente de playa no es un detalle menor. Y no baja de municipio: no existe un reparto oficial por núcleos, así que cuántas de esas 3.505 están en Torre del Mar y cuántas en Almayate, en Lagos o en el casco de Vélez no es un dato público. Lo que decimos de cada núcleo es lo que vemos instalando, no estadística.
Para la cubierta, todo lo anterior se concreta en tres decisiones. La primera es el material de la estructura, y ahí no hay discusión: acero inoxidable AISI 316L en el eje, las patas, los soportes y la tornillería, porque el aire de Caleta de Vélez o de Mezquitilla castiga cualquier otra cosa. La segunda es la lama, de 60 mm de ancho, que pesa entre 8,1 y 9,6 kg/m² flotando sobre el agua y aguanta granizo de clase Hail Class 4: el PVC es la elección más habitual en uso familiar; el policarbonato solar sube la temperatura del agua 6-7 °C sin gastar nada y estira la temporada; y el transparente se elige por estética. La lama dura entre 10 y 15 años y se sustituye sin tocar la estructura, que pasa de los 15. La tercera es la seguridad: cerrada, la lama forma una superficie continua y la cubierta se fabrica conforme a la NF P90-308, norma francesa que exige aguantar 100 kg por antiahogamiento.




