Por qué la sierra de Guadarrama tiene las piscinas que tiene
La sierra de Guadarrama creció como sierra de veraneo y se ha quedado como sierra de residencia. El recuento del Catastro no dice de qué año es cada piscina, pero sí deja ver dos cosas: que el parque es grande —13.651 vasos solo en los quince municipios de esta página— y que sigue creciendo, con 634 piscinas nuevas desde 2022. Lo que vemos al medir en campo es que conviven dos realidades muy distintas: vasos de obra antiguos, hechos en su día para una casa de verano, y piscinas recientes de vivienda unifamiliar con parcela. La cubierta se plantea de forma diferente en cada una.
En los vasos antiguos, muy habituales en los cascos de los pueblos serranos, lo normal es encontrar obra sin bordes paralelos y coronación de piedra irregular. Ahí la cubierta se fabrica sobre el vaso real medido en campo, no sobre el de plano, y lo habitual es el eje visible apoyado en la coronación o dentro de un cajón. Los vasos de formas regulares admiten casi cualquier configuración. Y los nuevos, las 634 piscinas que han aparecido desde 2022, sobre todo en El Boalo, Guadarrama y Manzanares el Real, llegan a tiempo de dejar previsto el alojamiento del eje dentro del vaso para que la cubierta quede sumergida y no se vea nada.
En los tres casos el producto es el mismo. Estructura y herrajes de acero inoxidable AISI 316L, que pasa de los quince años de vida útil, nunca aluminio. Motorizada a 230 V, porque no existe versión manual, y de serie se acciona junto a la piscina con selector de llave en hombre presente: la lama se mueve solo mientras se mantiene pulsado y con el vaso a la vista, condición de seguridad que no admite excepción. La lama, de PVC o de policarbonato solar, dura entre diez y quince años y se sustituye sin tocar la estructura. Todas se fabrican conforme a la norma NF P90-308, que es francesa y no europea, y que exige soportar 100 kg como medida antiahogamiento: eso no convierte la cubierta en transitable ni en pisable, y conviene decirlo sin rodeos. El plazo de fabricación es de cuatro a cinco semanas, la garantía de tres años sobre el conjunto, y la amortización, contando agua, luz y química, suele quedar entre cuatro y siete años.
Una advertencia sobre las cifras, porque merece la pena leerlas bien. Salen del recuento de piscinas descubiertas de la Dirección General del Catastro, comparado con el recuento de 2022. Es un dato público y municipio a municipio, pero hay que tomarlo como un suelo y no como un techo: el Catastro se actualiza por ponencias de valores y por declaraciones del propietario, de modo que infrarregistra. Tampoco distingue la piscina privada de la comunitaria, ni de la de un hotel o un club deportivo, así que una parte de esas 13.651 corresponde a vasos que no son de una sola familia. Y no baja del municipio: no existe el dato por urbanización ni por núcleo, de manera que cuando damos una cifra hablamos de todo el término municipal, nunca de un barrio concreto.




