Por qué en Sierra Blanca casi siempre acaba siendo eje sumergido
Aquí se paga por una vista, y la piscina suele estar colocada justo donde esa vista se disfruta: en el borde de la parcela, mirando al mar. Un enrollador visible sobre la piedra de coronación se cruza precisamente en esa línea. Por eso en Sierra Blanca la mayoría de propietarios acaban eligiendo el eje sumergido, que va dentro de un foso bajo el agua y deja el perímetro completamente libre.
La contrapartida es que el foso hay que construirlo. En obra nueva o en reforma es sencillo porque se prevé desde el principio; en una piscina terminada hay que picar y rehacer un extremo del vaso, y eso es obra de verdad. Cuando no compensa, la alternativa honesta es un eje visible bien resuelto en el lado que no mira al mar.
La pendiente añade lo suyo. Los accesos a estas parcelas son estrechos y con mucha curva, así que medimos antes por dónde entra el eje y, si no cabe por el acceso rodado, se plantea el izado. Es mejor saberlo en la visita de medición que el día del montaje.
