Salitre, sol subtropical y polvo de la vega: qué le exige Motril a una cubierta
Motril vive pegada al mar y con un puerto comercial y pesquero en activo a la puerta. Eso significa aire cargado de sal sobre las piscinas de El Varadero, Santa Adela, Playa Granada, Carchuna y Calahonda durante buena parte del año, y la sal no perdona la tornillería corriente. Por eso toda nuestra estructura, los ejes y los herrajes son de acero inoxidable 316L, el grado con molibdeno que se usa en ambiente marino, nunca en aluminio, y no cambiamos de material según la zona ni ofrecemos versiones rebajadas.
Con el sol pasa algo parecido. La Costa Tropical presume de 320 días de sol al año, inviernos suaves y temperaturas que raramente bajan de 12 °C, y esa radiación cae de lleno sobre las terrazas orientadas al sur de Playa Granada o sobre los bancales de Minasierra. Una lama mal elegida se decolora y se vuelve quebradiza en pocos veranos. Trabajamos con perfiles estabilizados frente a los rayos ultravioleta y estudiamos la orientación real de cada vaso antes de recomendar acabado y color.
La tercera particularidad de Motril es la vega. El Guadalfeo deja una llanura fértil de chirimoyo, aguacate y mango —en los mismos bancales donde durante siglos se cultivó la caña de azúcar—, y los llanos de Carchuna están ocupados por invernaderos. Cuando sopla de tierra, todo eso acaba en el agua: polvo fino, hoja de los subtropicales y arrastres de la vega. Con la cubierta cerrada esa suciedad se queda arriba, el fondo aguanta limpio y el filtro trabaja mucho menos. A eso se añade un dato que en la Costa Tropical cuenta: la cubierta frena entre un 70 % y un 80 % de la evaporación y reduce alrededor de un 35 % el consumo de producto químico.
Y está la seguridad, que es lo que más preguntan las familias y las comunidades. Cerrada, el tapiz de lamas rígidas descansa sobre la piedra de coronación y es una barrera física real frente a una caída, no solo un ahorro de limpieza. Las lamas flotan sobre el agua, sin carriles ni guías dentro del vaso, de modo que no hay nada que rozar ni que limpiar en el fondo.
Con ese clima, la elección de lama en Motril no es un capricho estético. El PVC opaco va bien en las piscinas de la vega y en las más resguardadas, porque aísla y tapa; el policarbonato solar aprovecha esos días despejados para ganar temperatura y estirar la temporada; y el transparente es el que eligen en Playa Granada cuando la piscina se ve desde el salón y no se quiere tapar la vista al mar. Lo explicamos todo, con secciones y pesos, en nuestra página de tipos de lama, y los sistemas de enrollador en modelos de cubierta.