Mantenimiento de tu cubierta automática: guía paso a paso
Una cubierta automática de piscina está diseñada para durar muchos años, pero como cualquier sistema mecánico, requiere unos cuidados mínimos para funcionar siempre con suavidad. La buena noticia es que el mantenimiento es muy sencillo y, dedicándole unos minutos cada mes, puedes conseguir que tu cubierta dure más de 15 años sin problemas. Te explicamos qué revisar y cuándo.
Limpieza de las lamas de la cubierta de piscina
Las lamas están en contacto constante con el agua, el sol y los productos químicos de la piscina, por lo que conviene limpiarlas periódicamente:
- Pasa una mopa o cepillo de cerdas suaves por la superficie de la cubierta una vez a la semana para retirar hojas, polen y suciedad antes de que se acumulen.
- Lava con agua y un jabón neutro cada pocas semanas, evitando productos abrasivos o disolventes que puedan dañar el acabado o el color de la lama.
- Revisa las juntas y uniones entre lamas, donde suele acumularse cal o suciedad, especialmente si tienes lamas transparentes.
- No camines sobre la cubierta: aunque está diseñada para soportar el peso de un adulto, no es una superficie transitable y el calzado puede rayar o perforar las lamas.
Revisión del motor y enrollado de la cubierta automática
El motor es el corazón del sistema y, salvo averías puntuales, apenas necesita mantenimiento, pero conviene vigilar algunos puntos:
- Comprueba que la apertura y el cierre se realizan con un movimiento uniforme, sin sonidos extraños ni paradas brusca. Un ruido nuevo suele ser la primera señal de que algo necesita revisión.
- Mantén limpio el cajón o eje de enrollado, ya que la acumulación de suciedad puede dificultar el movimiento de la cubierta.
- No fuerces la cubierta manualmente si detectas resistencia: es preferible parar y avisar al servicio técnico antes que dañar el motor o el eje.
- Si tu cubierta lleva varios años en funcionamiento sin revisión, una puesta a punto periódica del motor ayuda a anticipar averías antes de que ocurran.
Cuidado de las guías laterales
Las guías son las que permiten que las lamas se deslicen con suavidad de un extremo a otro de la piscina. Para que sigan funcionando correctamente:
- Limpia las guías de arena, hojas y restos que puedan quedar atrapados, especialmente después de viento fuerte o en otoño.
- Revisa que no haya elementos del jardín (ramas, juguetes, herramientas) que puedan caer sobre las guías y bloquear el recorrido de la cubierta.
- En cubiertas instaladas a ras de suelo, comprueba que no se acumule tierra o vegetación en los laterales que pueda desnivelar el recorrido.
Cuidados según la estación
El mantenimiento de tu cubierta también depende de la época del año:
- En primavera, antes de la temporada de baño, es un buen momento para una limpieza a fondo y una revisión general del motor y las guías.
- En verano, con un uso más frecuente, basta con la limpieza semanal de las lamas y vigilar que no queden objetos en las guías.
- En otoño, presta especial atención a la caída de hojas, que pueden acumularse rápidamente sobre la cubierta y en las guías.
- En invierno, mantener la piscina cerrada con la cubierta ayuda a reducir la evaporación y a mantener el agua más limpia, como explicamos en nuestro artículo sobre ahorro, además de servir como medida de seguridad frente a caídas accidentales.
¿Cuándo llamar al servicio técnico?
Aunque el mantenimiento básico lo puedes hacer tú mismo, hay situaciones en las que conviene contar con un profesional: ruidos persistentes en el motor, lamas que no se desplazan con uniformidad, o golpes y desgastes visibles en la estructura. Una revisión técnica anual, especialmente si tu cubierta está en uso constante, ayuda a detectar a tiempo cualquier desgaste y evita reparaciones mayores.
Dos entornos, dos rutinas
Si tu cubierta está en Marbella y la Costa del Sol o en cualquier punto de primera línea, añade un aclarado con agua dulce de los perfiles y la tornillería un par de veces al año: el salitre se acumula donde no se ve y es lo que acorta la vida del mecanismo.
Si está en Madrid o Toledo, la rutina cambia: vigila la acumulación de polvo y cal en las lamas, y no acciones nunca la cubierta con hielo o nieve encima. Se retira primero y se abre después, igual que harías con cualquier mecanismo motorizado.
Conclusión
El mantenimiento de una cubierta automática de piscina es mucho más sencillo de lo que parece: con una limpieza periódica de las lamas, una vigilancia básica del motor y las guías, y una revisión anual, tu cubierta puede mantenerse en perfecto estado durante más de 15 años. En Ingerclima ofrecemos servicio técnico y repuestos originales para todos nuestros modelos.

