Pensada para el viento y el salitre de la Costa de la Luz
Conil es de las zonas más ventosas de España, y eso se nota en la piscina. El levante sopla seco y con rachas fuertes desde el este, y arrastra arena de playa, hojas de pinar y polvo hasta el agua a diario; el poniente, más fresco, trae la humedad del Atlántico. Una cubierta automática mantiene el vaso tapado y limpio pese al viento, de modo que dejas de vaciar el skimmer y de aspirar arena cada mañana en villas de Roche, Cabo Roche o Fuente del Gallo.
En la franja costera de Conil el salitre y la brisa marina atlántica son constantes, sobre todo en las parcelas más cercanas al acantilado. Por eso fabricamos la perfilería y los herrajes preparados para ambiente costero, resistentes a la corrosión, de forma que la cubierta aguante años de aire salino sin degradarse. Es un detalle que marca la diferencia entre una instalación que dura y otra que se estropea a las primeras temporadas.
El sol acompaña muchos meses y la temporada de baño es larga, pero las tardes atlánticas refrescan enseguida, sobre todo con poniente. La cubierta conserva el calor acumulado durante el día y frena la evaporación por la noche, algo especialmente valioso aquí, donde el viento seca y enfría el agua muy rápido. Con la lama de policarbonato solar, además, el agua gana unos grados aprovechando el sol de la Costa de la Luz y alargas la temporada por los dos extremos.
En Conil hay muchas segundas residencias que se alquilan o se cierran gran parte del año. La cubierta cumple con la norma de seguridad NF P90-308: se convierte en una barrera física real sobre la que no se cae un niño ni una mascota, y protege el agua durante las semanas que la casa está vacía. Seguridad y tranquilidad en un solo elemento, tanto si vives en Conil todo el año como si vienes solo en verano.
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