La Nucía tiene 2.542 piscinas registradas en el Catastro
Según el Catastro hay 2.542 piscinas descubiertas registradas en el municipio de La Nucía, 61 más que en 2022, un 2,5 % de crecimiento en cuatro años. La provincia de Alicante en su conjunto suma 132.495 vasos repartidos en 141 municipios y ha ganado 6.360 desde 2022, un 5,0 % más, lo que la convierte en la segunda provincia de España por piscinas registradas, solo por detrás de Madrid (147.555). La media provincial sale a unas 940 piscinas por municipio: La Nucía la multiplica por 2,7, y lo hace con un término de apenas 21,36 km², lo que deja una densidad de casi 120 piscinas por kilómetro cuadrado.
El dato que de verdad retrata a este municipio, sin embargo, es la comparación con el vecino. Benidorm registra 1.163 piscinas con unos 77.000 habitantes; La Nucía registra 2.542 con 19.121. Es decir, el municipio de al lado tiene cuatro veces más población y menos de la mitad de piscinas. No es una rareza estadística: es la diferencia entre una ciudad vertical de torres de apartamentos y un municipio de parcela unifamiliar en ladera, donde la piscina privada no es la excepción sino lo normal. En el resto de la comarca pasa algo parecido a menor escala, con Altea en 2.890 vasos, l'Alfàs del Pi en 2.856 y Finestrat en 1.471.
Para situar el dato dentro de la provincia conviene mirar el ranking completo. Lo encabeza Jávea / Xàbia con 9.317 piscinas, seguida de Orihuela (7.375), Dénia (5.175), Torrevieja (4.931), Teulada-Moraira (4.887), Alicante capital (4.866), Calpe (4.744) y Benissa (4.120). Después llegan Altea (2.890), l'Alfàs del Pi (2.856) y La Nucía (2.542), por delante de Benitachell (2.000), Finestrat (1.471) y Benidorm (1.163). Dicho de otro modo: La Nucía está entre los municipios con más piscinas de la provincia sin tener playa, sin tener puerto y sin tener paseo marítimo. Lo que tiene es ladera, parcela y jardín.
Un aviso necesario sobre estos números, para que nadie los lea de más. El censo del Catastro infrarregistra: es un suelo, no un techo. Hay piscinas sin declarar, otras que figuran con retraso y vasos pequeños que no llegan a constar, así que la cifra real es mayor que la publicada. Además, el Catastro no distingue la piscina privada de la comunitaria, ni de la de un hotel, ni de la de un club deportivo: las 2.542 de La Nucía son todas las láminas de agua registradas en el término, no 2.542 casas con piscina. Y el dato no baja de municipio: no existe desglose oficial por urbanización ni por partida, así que no se puede decir cuántas hay en Bello Horizonte, cuántas en Panorama o cuántas en Pinar de Garaita. Cuando repartimos la zona por urbanizaciones lo hacemos por geografía y por nuestro trabajo, nunca atribuyendo cifras a un barrio.
En la práctica, ese perfil de piscina familiar en parcela propia es el que mejor amortiza una cubierta, y aquí el argumento no es estético. Una cubierta de lamas cerrada recorta la evaporación entre un 70 % y un 80 %: en un vaso de 8×4 metros eso son entre 15.000 y 25.000 litros al año que no hay que reponer, y en una comarca que vive de embalses como los de Guadalest y Amadorio, con años secos encadenados y restricciones recurrentes, no es un detalle menor. Si hay bomba de calor, el consumo del sistema baja entre un 50 % y un 60 %, y con lama de policarbonato solar el agua gana 6 o 7 °C de día sin gastar nada. El otro motivo por el que nos llaman es la seguridad: cerrada, la lama forma una superficie continua que impide el acceso al agua y aguanta 100 kg conforme a la NF P90-308, que es una norma francesa, no europea. Conviene decirlo claro: eso no la convierte en transitable ni pisable, y no se debe andar sobre ella. Puede soportar el peso de una caída accidental, que es para lo que está pensada.




